Las relaciones que funcionan

Publicado por en Feb 8, 2011 en Preámbulo | 0 comentarios

Las relaciones que funcionan

Amar a la gente y apreciar a la humanidad de manera abstracta es relativamente fácil.

Sentir compasión por individuos concretos, amar a un solo ser humano, es mucho más difícil. Muchos hemos oído historias de individuos que apoyan causas sociales meritorias, quizás financiando organizaciones filantrópicas e incluso grupos sociales activos, mientras que en sus vidas privadas se caracterizan por la insensibilidad e incluso la crueldad con aquéllas personas más cercanas a ellos: Sin embargo, la misericordia por la humanidad no es un simple idealismo: es algo por lo que nos esforzamos día a día.
Una cosa es cierta: todo el mundo mantiene relaciones. Hasta quienes llevan una vida monástica interactúan con otros monjes. Las relaciones de diversos tipos son una parte inevitable de la vida humana, más aún para la gente que vive la realidad diaria de la familia, las asociaciones y el trabajo. Pero más allá de todo esto, el deseo de compañía está fuertemente arraigado. Al buscar la felicidad personal, los seres humanos se guían por la búsqueda de relaciones duraderas que les llenen, especialmente las íntimas.
El tener relaciones satisfactorias e imperecederas contribuye en gran medida a la felicidad. Pero lamentablemente, las relaciones —ya sea con la familia, los amigos o los compañeros de trabajo— pueden ser, con demasiada frecuencia, una fuente de sufrimiento y dolor más que de alegría y satisfacción. O las relaciones que en un momento fueron satisfactorias no duran. Si hay tanta gente sincera y bienintencionada que emplea tanto esfuerzo y energía en buscar y cultivar relaciones, ¿por qué fracasan tantas?
Fracasan porque no tenemos la suficiente sabiduría para hacer que funcionen. Muchas veces, las entablamos por razones que no son propicias para que sobrevivan.

Todo depende de ti

El hecho de experimentar una relación de un modo positivo o negativo depende de ti de tus propias creencias y actitudes. Al principio puede resultar difícil aceptar esta idea. Pero para desarrollar unas buenas relaciones primero debes aceptar toda la responsabilidad de tu vida y el papel que desempeñas en estas relaciones.
“Es difícil volar como un águila cuando estás rodeado de pavos”, reza una conocida pegatina de parachoques. El budismo enseña que el entorno de cada uno refleja su estado vital. Sugiere que si estás rodeado de pavos, es muy posible que en lugar de un águila pienses que, en realidad, eres un pavo. Y, por extensión, tu entorno es una granja de pavos. Ahora bien, el problema no es que los pavos que te rodean te impidan volar, sino que tú debes transformarte en el águila que deseas ser.
Como cada uno de nosotros es, al nivel más básico, un Buda, no tenemos ningún problema. No somos impuros ni estamos viciados. Lo que está viciado es nuestra mente, que no está iluminada. Pero no significa que la víctima tenga la culpa. Evidentemente, hay gente que se porta mal, haciéndote sufrir a ti o a otros. Sin embargo, no somos responsables del comportamiento de los demás, sino sólo de nosotros mismos. Cuando entiendas esto, te darás cuenta de que esta idea resulta liberadora: Como controlamos las elecciones que hacemos en nuestra propia vida, tenemos capacidad para hacer algo con aquellas relaciones que no nos llenan.
Nichiren enseñaba que el sufrimiento surge por “buscar fuera de nosotros” la causa o la solución a los problemas. El hecho de que seas tú quien sufre significa que es tu problema, y tú y nadie más que tú eres quien debe solucionarlo. Si esperas que otros cambien, puedes esperar mucho tiempo. Y sin embargo la gente hace extraordinarios esfuerzos por modificar el comportamiento de los demás para hacer que funcionen las relaciones. Pero al final esto es tan inútil como limpiar el espejo para limpiarte la cara. El espejo seguirá reflejando la misma imagen.
Mediante la práctica budista, empezamos a vernos mejor, quizás por primera vez en nuestra vida, con todos nuestros puntos débiles y fuertes. Día tras día, alcanzamos una comprensión cada vez más lúcida (aunque son muy comunes los momentos fugaces de auto comprensión repentinos e intensos) de que las relaciones que hemos entablado son el reflejo de nuestro propio estado vital. Es entonces cuando podemos embarcarnos en el proceso uniforme y duradero de desarrollar nuestra sabiduría y nuestra capacidad como seres humanos.
La clave para transformar las relaciones se basa en el proceso de transformarnos nosotros mismos. Como la única persona cuyo comportamiento controlas eres tú mismo, utiliza ese poder al máximo. Trabaja de dentro hacia fuera.
El budismo enseña que el origen de las actitudes o creencias falsas sobre uno mismo y los demás, que llevan a la miseria y el sufrimiento, puede encontrarse en los “tres venenos”: la avaricia, la ira y la estupidez. Concretamente, la ira, el veneno formado a partes iguales por arrogancia y egocentrismo, destruye las relaciones. El veneno de la ira provoca inevitablemente discusiones y conflictos entre la gente, ya sean individuos, grupos o naciones. La guerra tiene sus raíces en el veneno de la ira.
El budismo llama al yo envenenado, al egoísta arrogante y preocupado por sí mismo que todos llevamos dentro, el yo inferior. El propósito fundamental de la práctica budista es manifestar un yo superior o verdadero. La comprensión del propósito de las relaciones y la purificación personal de los tres venenos van de la mano.

La relación perfecta: Dos personas independientes que se unen

Un profesor budista explicaba una vez que existen tres fases en el desarrollo del carácter de los seres humanos: dependiente, independiente y contributiva. Por desgracia, la mayoría de las personas desconocen por completo el tercer estado vital, el contributivo (o interdependiente). Para ellos, sólo hay dos opciones, independencia o dependencia.
La independencia, el yo autónomo, puede ser un estado feliz porque tenemos el control, una condición necesaria para la felicidad. El yo fuerte y seguro, sin embargo, puede volverse arrogante y aislarse fácilmente. Ahora bien, la arrogancia y el compañerismo no casan bien. De hecho, es muy posible que una persona arrogante sea incapaz de mantener relaciones satisfactorias. Al contrario, estas relaciones terminarán casi siempre en conflictos y disputas.
Para la mayoría, la alternativa son las relaciones dependientes (o codependientes). La gente ofrece respeto y amor pero no lo hace de un modo libre: están llenos de ataduras. Se trata de un enfoque interesado. “Te amaré mientras me des lo que necesito”.
La vida con este tipo de relación sólo puede ser una veleta, con altibajos que te llevan del estímulo desenfrenado a la desesperación. Esto se debe a que tu felicidad depende del comportamiento de otra persona, de que evalúe si merece la pena amarte.
En cualquier situación, la felicidad no puede lograrse sin cierta sensación de control. El depender de otro para que valore si merece la pena amarte le da control a esa persona sobre tus emociones y autoestima. Hemos abandonado nuestra capacidad. […]

Encontrar la relación correcta: Cuidar el jardín

Llegados a este punto, puede que piense: “Mi problema no es cómo arreglar una relación rota; mi problema es que no tengo una relación. Si la tuviera, podría dedicarme a ella”. Este lamento es habitual. Pero en realidad todos tenemos muchas relaciones y no sabemos realmente cómo se pueden crear. Hay muchas historias de gente que encuentra que una relación íntima se convierte inesperadamente en un romance o una relación laboral se convierte en algo más. Nunca puedes estar seguro de dónde, cómo o cuándo puede florecer “la relación de tu vida”.
Encontrar una relación que funcione bien no es, como parece decir la cultura pop, como ir a comprar ropa: ir examinando las prendas (posibles parejas) hasta que encontremos una, y devolver las que no nos van o deshaciéndonos de ellas
cuando se pasan de moda. Al contrario, el proceso es más bien como mudarse a una casa nueva y encontrarse con un jardín descuidado durante mucho tiempo en la parte de atrás. Cultivamos con mimo todas las plantas que encontramos ahí y que no conocíamos, esperando pacientes para ver qué frutos y flores salen en cada momento. Como no sabemos cómo ni cuándo florecerán, las cuidamos todas, disfrutando del proceso de descubrir cuándo florece cada una a su manera en una explosión de belleza. El objetivo es ser un jardinero experto en relaciones.
Al igual que en jardinería, este proceso puede resultar muy divertido y gratificante. No es realista pensar que las relaciones darán fruto inmediatamente y, de hecho, resulta contraproducente establecer vínculos a largo plazo. Las relaciones son como los semilleros: debes cuidarlos y disfrutar viéndolos crecer, florecer y dar sus frutos. Muchas veces desechamos relaciones antes incluso de ver sus posibilidades. Esto no significa que no podamos añadir continuamente plantas al jardín. Siempre habrá muchas más relaciones maravillosas, un sinfín que podemos desarrollar. Pero en lugar de buscar continuamente la relación “correcta”, es más importante cultivar las que ya tienes. En algún lugar del jardín de tu vida, hay cosas increíbles esperando a florecer.
Iniciamos relaciones románticas porque estamos enamorados de otra persona, pero es importante ver todas nuestras relaciones como un terreno fértil para el crecimiento, el desarrollo, la maduración y el fortalecimiento de nuestro carácter. Lo que nos hace felices es darnos cuenta de que tenemos una buena relación, y no la relación en sí. Este tipo de crecimiento y desarrollo emocional se denomina revolución humana, que fomenta nuestra transformación interior. Los caracteres chinos que se utilizan para escribir este concepto ilustran la transformación que se produce en el espacio entre las personas. La transformación se produce al interactuar con otros con la intención de promover el crecimiento mutuo. Nuestro crecimiento es un proceso interdependiente.

El engaño de mirar fuera de uno mismo

En las relaciones, el infierno viene de tratar de cambiar el comportamiento de otra persona en lugar del tuyo propio. Cuando ejercemos el autocontrol, que empieza por estar felices con nosotros mismos, adquirimos una capacidad para influir en el corazón de los demás. Sólo conseguimos influir en los demás cuando dejamos de tratar de controlarlos. Por ejemplo, ¿alguna vez te has sorprendido diciendo “me pones nervioso, deja de hacer eso” a personas cuyo comportamiento te molesta o frustra? La implicación de esa afirmación, “me pones nervioso”, significa que, de algún modo, no puedes controlar tu ira. Ellos sí. Y como les has cedido el control y la capacidad, lo que debe cambiar es tu comportamiento para eliminar tu ira. Pero, evidentemente, no controlas su comportamiento, así que cuanto más lo intentes, más te enfadarás.
No toda ira es mala. Por supuesto, existen situaciones reales de injusticia en las que está justificada la ira. Aun en estos casos, sin embargo, la clave para provocar un cambio es el autocontrol. El hecho de reconocer lo que estamos eligiendo y hacernos responsables de nuestras elecciones nos capacita para escoger nuestro estado vital. Nos devuelve el control. […]
Otro modo del engaño de mirar hacia fuera es compararnos con los demás. Existe un antiguo dicho que reza: “no puedes contar un libro por la cubierta”. No se puede decir mucho sobre la vida de una persona —si va mejor o peor, si es feliz o infeliz— viéndola sólo desde fuera. La única comparación significativa que podemos hacer es entre nuestra vida de hoy y la de ayer, el mes pasado o el año pasado. Los analistas de Wall Street, por ejemplo, no comparan IBM con General Motors ni Amazon.com con AT&T.; Comparan los beneficios trimestrales de cada empresa con los del trimestre anterior, y con los del mismo periodo del año anterior, evaluando cómo está creciendo la empresa en relación con sus resultados anteriores. Del mismo modo, si las cosas van mejor en tu vida que antes, tienes el mejor modo de vida posible, una vida que mejora y crece.
No puedes decir mucho de tu propia vida si te fijas en las vidas de los demás. Por eso es tan importante crecer. La vida cambia constantemente. La naturaleza del cosmos es cambiante. Por eso, aunque podamos crear las circunstancias para la felicidad absoluta, sólo podemos esperar que cambien éstas. La verdadera felicidad es la capacidad para crecer con estos cambios.
En última instancia, creamos la verdadera felicidad desarrollando al máximo nuestras vidas. El intentar ser otra persona o lo que piensas que otra persona quiere que seas, es un modo seguro de sufrir. Sé quien eres y hazlo bien. Estate donde estás y hazlo bien. Si creces y avanzas continuamente, tienes la mejor vida del mundo porque sabes que mañana estarás siempre mejor que hoy.

Los inconvenientes de las expectativas

Las expectativas son importantes. Los investigadores indican que los niños sólo se desarrollan en la medida de las expectativas de los adultos que les rodean. Pero las expectativas también pueden destruir relaciones perfectamente buenas. Tenemos expectativas sobre los demás. Esperamos que sean buenos maridos, buenas esposas, buenos hijos, buenos amigos, buenos jefes, etc. Estas expectativas son muchas veces demasiado elevadas e irrealistas, mucho más elevadas que las expectativas que tenemos sobre nosotros mismos.
Imaginemos una relación en la que se han agotado las pasiones iniciales. La luna de miel ha terminado. Ahora la novia y el novio están descubriendo que su pareja no es perfecta. Digamos que está bien en un ochenta por ciento. Los cónyuges tienen fallos e imperfecciones, como los tenemos todos. Como se preocupan por el otro y por su felicidad juntos, quieren y esperan que el otro haga todo mejor, quieren mejorarse a sí mismos. Cada uno espera que sea el otro el que se acerque para llenar el hueco y ser la pareja ideal.
Motivados por su amor, uno empieza a decirle al otro del modo más cariñoso y atento posible, el veinte por ciento que falta. Cada uno cree que el amor que hay entre ambos le motivará para esforzarse y llenar el hueco. Como les motiva su amor, con las mejores intenciones, se sorprenden al descubrir que después del periodo inicial de respuesta positiva, las cosas empeoran progresivamente. ¿Por qué? ¿Dónde está el amor? ¿Te suena esta situación? ¿Conoces alguna pareja que empezó muy enamorada pero terminó poco después en un amargo divorcio? ¿Cómo le ocurre esto a la gente? Aunque cada caso es distinto, aquí hay como mínimo un engaño sutil en juego, un engaño que pone en tela de juicio todas las relaciones que tenemos con quienes nos importan, hijos, familia o amigos. El problema es que aunque nos mueva la mejor de nuestras intenciones, la otra persona suele oír de nosotros una retahíla constante de crítica y decepción, que no resulta en absoluto alentadora. En lugar del amor de nuestro corazón, la otra persona se vuelve fría e incluso rebelde. El problema es que aunque nuestro corazón está en el lugar correcto, nos falta sabiduría. Al estar motivados por el amor pero carecer de sabiduría, la respuesta a nuestro esfuerzo es justo lo contrario de lo que esperábamos. Una vez que empieza esta tendencia descendente, por desgracia, rara vez es difícil invertirla.
Las personas no responden bien a las críticas y la negatividad constante. ¿Significa esto que debemos conformarnos con menos? No, significa, una vez más, que estamos intentando cambiar a quien no debemos. Si queremos que la gente haga más, tenemos que elogiar y apreciar lo que ya hacen por nosotros. Dicho de otro modo, deberíamos prestar atención al ochenta por ciento que se está produciendo, ¡no en el veinte por ciento que falta! A la gente le gustan los reconocimientos y el aprecio y hará todo lo posible por conseguirlos. Si haces de estos dos puntos la bas
e de todas tus relaciones, la influencia será grande y alentadora. Para el jardinero de las relaciones, son como la luz del sol y el agua. La gente se esforzará y mejorará cuando se les elogie y aprecie.
La crítica y la desilusión crean un ambiente oscuro, un jardín donde las relaciones no pueden prosperar. Es un craso error pensar que los demás se sentirán motivados mediante la crítica. Nichiren escribió: “Cuando alguien recibe un elogio, no piensa en su riesgo personal, y cuando recibe críticas, pueden provocar su propia ruina de un modo insensato. Así es cómo funciona el común de los mortales”.

El trabajo y la carrera

El trabajo y las relaciones que entablamos en él son una escena importante de la lucha por la iluminación. En cierto modo, los asuntos de la vida y el trabajo son el terreno donde poner a prueba la práctica personal. La carrera que uno elige tiene poco que ver con su felicidad. La diferencia no está en lo que hacemos para ganarnos la vida sino en cómo lo hacemos y si nos sentimos útiles y encontramos un significado a nuestro trabajo. Esto no significa que no haya mucha gente infeliz con su trabajo. Sí que la hay. Pero no hay que echarle la culpa al trabajo, sino a quienes muestran actitudes y creencias sobre el trabajo que no les dan la felicidad ni les llenan.
Tsunesaburo Makiguchi, enseñaba que hay tres tipos de valor: belleza, beneficios y bien. El trabajo perfecto tendría los tres. En el mundo laboral, el valor de la belleza significa encontrar un trabajo que te guste, el valor de la economía o los beneficios es un trabajo que te dé un sueldo para mantenerte día a día; el valor del bien significa un trabajo que ayude a los demás y contribuya a la sociedad. El trabajo ideal sería el que a ti te guste, te ofrezca seguridad financiera y te permita contribuir a la sociedad. Suena maravilloso. Pero pocas veces se consigue. Pocos pueden encontrar el trabajo perfecto desde el principio. Hay quienes tienen un trabajo que les gusta, pero no les permite vivir de él; o está bien pagado, pero lo odian. Así son las cosas a veces. Por otra parte, algunos descubren que no están hechos para la carrera con la que soñaron y a la que aspiraron.
Lo más importante para sentirse satisfecho en el trabajo es hacerte indispensable allá donde estés. El mejor modo de encontrar el mejor trabajo es convertirte en el mejor empleado. No son las circunstancias adecuadas lo que hace buena a la gente; sino que es la gente buena la que consigue crear un ambiente de trabajo adecuado. Si aprendes a ser ejemplar en el trabajo, las oportunidades se presentarán solas, abriéndote un camino hacia la siguiente fase de tu vida, durante la cual habrás de seguir dándolo todo. Estos esfuerzos constantes garantizarán empleos que te gusten, que respalden tu vida y que te permitirán contribuir a tu sociedad. Más tarde, cuando mires hacia atrás, verás que tus esfuerzos pasados se han convertido en maravillosos activos para tu campo ideal. Te darás cuenta de que tus esfuerzos y dificultades no han sido en vano.
En el ámbito inmobiliario se dice que las tres cosas más importantes son la ubicación, la ubicación y la ubicación. Pues bien, para encontrar la felicidad en el trabajo las tres cosas más importantes son la actitud, la actitud y la actitud. Al primer principio importante para triunfar en el trabajo, hacerse indispensable, habría que añadir otro más: crear armonía en el trabajo.
Cuando trabajas en una empresa, que es como una sociedad o comunidad de por sí, es importante crear relaciones armoniosas con todos tus compañeros, incluso con tus superiores y subordinados, utilizando la sabiduría y la discreción en todo momento. Si no agradas a tus compañeros por egoísta, serás un perdedor en el trabajo y en la sociedad. La sabiduría, que implica tacto, es fundamental para triunfar en el trabajo. […]

Las relaciones nos ayudan a desarrollarnos

Todas nuestras relaciones tienen una base común: nosotros mismos. La condición interior de nuestras propias vidas afectará a todas nuestras relaciones. Así que lo que aprendamos durante una relación se aplicará a los demás. Del mismo modo que los tres venenos —avaricia, ira y estupidez— se manifestarán en nuestras relaciones, todas nuestras relaciones también mejorarán si purificamos. Lo que entre en juego en un ámbito también se notará en los demás.
Los individuos que se propongan desarrollar familias felices y armoniosas verán cómo los beneficios de sus esfuerzos también se reflejan en mejoras en el trabajo. Del mismo modo, quienes aprendan a superar el yo inferior y egoísta en el trabajo, obtendrán una buena recompensa en casa. La práctica budista consiste en desarrollar el carácter. Y las relaciones son el foro, el aula, donde podemos aprender cómo hacerlo.
(Del Cap.5 de “El Buda en Tu Espejo” de W.Hochswender, G.Martin, T.Morino)

Motivación

CONCEPTO DE MOTIVACION
La motivación está constituida por todos los factores capaces de provocar, mantener y dirigir la conducta hacia un objetivo.
Hoy en día es un elemento importante en la administración de personal por lo que se requiere conocerlo, y más que ello, dominarlo, sólo así la empresa estará en condiciones de formar una cultura organizacional sólida y confiable.
En el ejemplo del hambre, evidentemente tenemos una motivación, puesto que éste provoca la conducta que consiste en ir a buscar alimento y, además, la mantiene; es decir, cuanta más hambre tengamos, más directamente nos encaminaremos al satisfactor adecuado. Si tenemos hambre vamos al alimento; es decir, la motivación nos dirige para satisfacer la necesidad.
La motivación también es considerada como el impulso que conduce a una persona a elegir y realizar una acción entre aquellas alternativas que se presentan en una determinada situación. En efecto, la motivación está relacionada con el impulso, porque éste provee eficacia al esfuerzo colectivo orientado a conseguir los objetivos de la empresa, por ejemplo, y empuja al individuo a la búsqueda continua de mejores situaciones a fin de realizarse profesional y personalmente, integrándolo así en la comunidad donde su acción cobra significado.
El impulso más intenso es la supervivencia en estado puro cuando se lucha por la vida, seguido por las motivaciones que derivan de la satisfacción de las necesidades primarias y secundarias (hambre, sed, abrigo, sexo, seguridad, protección. etc.).
MOTIVACIÓN Y CONDUCTA
Con el objeto de explicar la relación motivación-conducta, es importante partir de algunas posiciones teóricas que presuponen la existencia de ciertas leyes o principios basados en la acumulación de observaciones empíricas.
Según Chiavenato, existen tres premisas que explican la naturaleza de la conducta humana. Estas son:
a) El comportamiento es causado. Es decir, existe una causa interna o externa que origina el comportamiento humano, producto de la influencia de la herencia y del medio ambiente.
b) El comportamiento es motivado. Los impulsos, deseos, necesidades o tendencias, son los motivos del comportamiento.
c) El comportamiento está orientado hacia objetivos. Existe una finalidad en todo comportamiento humano, dado que hay una causa que lo genera. La conducta siempre está dirigida hacia algún objetivo.
EL CICLO MOTIVACIONAL
Si enfocamos la motivación como un proceso para satisfacer necesidades, surge lo que se denomina el ciclo motivacional, cuyas etapas son las siguientes:
a) Homeostasis. Es decir, en cierto momento el organismo humano permanece en estado de equilibrio.
b) Estímulo. Es cuando aparece un estímulo y genera una necesidad.
c) Necesidad. Esta necesidad (insatisfecha aún), provoca un estado de tensión.
d) Estado de tensión. La tensión produce un impulso que da lugar a un comportamiento o acción.
e) Comportamiento. El comportamiento, al activarse, se dirige a satisfacer dicha necesidad. Alcanza el objetivo satisfactoriamente.
f) Satisfacción. Si se satisface la necesidad, el organismo retorna a su estado de equilibrio, hasta que otro estimulo se presente. Toda satisfacción es básicamente una liberación de tensión que permite el retorno al equilibrio homeostático anterior.
Sin embargo, para redondear el concepto básico, cabe señalar que cuando una necesidad no es satisfecha dentro de un tiempo razonable, puede llevar a ciertas reacciones como las siguientes:
a) Desorganización del comportamiento (conducta ilógica y sin explicación aparente).
b) Agresividad (física, verbal, etc.)
c) Reacciones emocionales (ansiedad, aflicción, nerviosismo y otras manifestaciones como insomnio, problemas circulatorios y digestivos etc.)
d) Alineación, apatía y desinterés
Lo que se encuentra con más frecuencia en la industria es que, cuando las rutas que conducen al objetivo de los trabajadores están bloqueadas, ellos normalmente “se rinden”. La moral decae, se reúnen con sus amigos para quejarse y, en algunos casos, toman venganza arrojando la herramienta (en ocasiones deliberadamente) contra la maquinaria, u optan por conductas impropias, como forma de reaccionar ante la frustración.
APRENDIZAJE DE LA MOTIVACION
Algunas conductas son totalmente aprendidas; precisamente, la sociedad va moldeando en parte la personalidad. Nacemos con un bagaje instintivo, con un equipo orgánico; pero, la cultura va moldeando nuestro comportamiento y creando nuestras necesidades. Las normas morales, las leyes, las costumbres, las ideologías y la religión, influyen también sobre la conducta humana y esas influencias quedan expresadas de distintas maneras. En cualquiera de tales casos, esas influencias sociales externas se combinan con las capacidades internas de la persona y contribuyen a que se integre la personalidad del individuo aunque, en algunos casos y en condiciones especiales, también puede causar la desintegración.
Sucede que lo que una persona considera como una recompensa importante, otra persona podría considerarlo como inútil. Por ejemplo, un vaso con agua probablemente sería más motivador para una persona que ha estado muchas horas caminando en un desierto con mucho calor, que para alguien que tomó tres bebidas frías en el mismo desierto. E inclusive tener una recompensa que sea importante para los individuos no es garantía de que los vaya a motivar. La razón es que la recompensa en sí no motivará a la persona a menos que sienta que el esfuerzo desplegado le llevará a obtener esa recompensa. Las personas difieren en la forma en que aprovechan sus oportunidades para tener
éxito en diferentes trabajos. Por ello se podrá ver que una tarea que una persona podría considerar que le producirá recompensas, quizá sea vista por otra como imposible.
El mecanismo por el cual la sociedad moldea a las personas a comportarse de una determinada manera, se da de la siguiente manera:
1) El estímulo se activa.
2) La persona responde ante el estímulo.
3) La sociedad, por intermedio de un miembro con mayor jerarquía (padre, jefe, sacerdote, etc.), trata de enseñar, juzga el comportamiento y decide si éste es adecuado o no.
4) La recompensa (incentivo o premio) se otorga de ser positivo. Si se juzga inadecuado, proporciona una sanción (castigo).
5) La recompensa aumenta la probabilidad de que en el futuro, ante estímulos semejantes, se repita la respuesta prefijada. Cada vez que esto sucede ocurre un refuerzo y, por tanto, aumentan las probabilidades de la ocurrencia de la conducta deseada. Una vez instaurada esa conducta se dice que ha habido aprendizaje.
6) El castigo es menos efectivo; disminuye la probabilidad de que se repita ese comportamiento ante estímulos semejantes.
7) El aprendizaje consiste en adquirir nuevos tipos actuales o potenciales de conducta. Este esquema no sólo es válido para enseñar normas sociales sino, además, cualquier tipo de materia. Una vez que se ha aprendido algo, esto pasa a formar parte de nuestro repertorio conductual
La motivación es un factor que debe interesar a todo administrador que deberá estar consciente de la necesidad de establecer sistemas de acuerdo a la realidad de su país y, al hacer esto, deberá tomar en cuenta que la motivación es un factor determinante en el establecimiento de dichos sistemas Para poder entender las motivaciones en todos estos casos, es importante desarrollar investigación del campo motivacional.
Las empresas generalmente están empeñadas en producir más y mejor en un mundo competitivo y globalizado, la alta gerencia de las organizaciones tiene que recurrir a todos los medios disponibles para cumplir con sus objetivos. Estos medios están referidos al: lineamiento estratégico, aumento de capital, tecnología de punta, logística apropiada, políticas de personal, adecuado usos de los recursos, etc.
Obviamente, las estrategias sobre dirección y desarrollo del personal se constituyen como el factor más importante que permitirá coadyuvar al logro de los objetivos empresariales y al desarrollo personal de los trabajadores.
Dentro de este campo, existen complejos procesos que intervienen, tales como:
• Capacitación
• Remuneraciones
• Condiciones de trabajo
• Motivación
• Clima organizacional
• Relaciones humanas
• Políticas de contratación
• Seguridad
• Liderazgo
??????• Sistemas de recompensa, etc.
En dicho contexto, la motivación del personal se constituye en un medio importante para apuntalar el desarrollo personal de los trabajadores y, por ende, mejorar la productividad en la empresa.
Para mantener tal grado de compromiso y esfuerzo, las organizaciones tienen que valorar adecuadamente la cooperación de sus miembros, estableciendo mecanismos que permitan disponer de una fuerza de trabajo suficientemente motivada para un desempeño eficiente y eficaz, que conduzca al logro de los objetivos y las metas de la organización y al mismo tiempo se logre satisfacer las expectativas y aspiraciones de sus integrantes.
En resumen, el estudio de la motivación y su influencia en el ámbito laboral, pues, no es otra cosa que el intento de averiguar, desde el punto de vista de la sicología, a qué obedecen todas esas necesidades, deseos y actividades dentro del trabajo, es decir, investiga la explicación de las propias acciones humanas y su entorno laboral: ¿Qué es lo que motiva a alguien a hacer algo? ¿Cuáles son los determinantes que incitan?. Cuando se produce un comportamiento extraordinario de algún individuo siempre nos parece sospechoso. Frecuentemente intentamos explicar el patrón diferente haciendo referencia a los motivos, por ejemplo, si alguien triunfa en la bolsa escucharíamos…
http://motivacionlaboral.galeon.com/motivacion.htm

Pirámide de Maslow, Motivación al Logro e Inteligencia Emocional

La Pirámide de Maslow es una teoría psicológica propuesta por Abraham Maslow en su obra: Una teoría sobre la motivación humana (en inglés, A Theory of Human Motivation) de 1943, que posteriormente amplió. Maslow formula en su teoría una jerarquía de necesidades humanas y defiende que conforme se satisfacen las necesidades más básicas (parte inferior de la pirámide), los seres humanos desarrollan necesidades y deseos más elevados (parte superior de la pirámide).

Pirámide de Maslow: jerarquía de necesidades.
Jerarquía de necesidades de Maslow
La escala de las necesidades de Maslow se describe a menudo como una pirámide que consta de cinco niveles: los cuatro primeros niveles pueden ser agrupados como «necesidades de déficit» (deficit needs o D-needs); al nivel superior lo denominó «autorealización», «motivación de crecimiento», o «necesidad de ser» (being needs o B-needs). «La diferencia estriba en que mientras las necesidades de déficit pueden ser satisfechas, la necesidad de ser es una fuerza impelente continua».
La idea básica de esta jerarquía es que las necesidades más altas ocupan nuestra atención sólo cuando se han satisfecho las necesidades inferiores de la pirámide. Las fuerzas de crecimiento dan lugar a un movimiento ascendente en la jerarquía, mientras que las fuerzas regresivas empujan las necesidades prepotentes hacia abajo en la jerarquía. Según la pirámide de Maslow dispondríamos de:
Necesidades básicas
Son necesidades fisiológicas básicas para mantener la homeostasis (referente a la salud); dentro de estas, las más evidentes son:
• Necesidad de respirar, beber agua, y alimentarse.
• Necesidad de mantener el equilibrio del pH y la temperatura corporal.
• Necesidad de dormir, descansar y eliminar los desechos.
• Necesidad de evitar el dolor.
• Necesidad de amar y ser amado
Necesidades de seguridad y protección
Estas surgen cuando las necesidades fisiológicas se mantienen compensadas. Son las necesidades de sentirse seguro y protegido, incluso desarrollar ciertos límites en cuanto al orden. Dentro de ellas se encuentran:
• Seguridad física y de salud.
• Seguridad de empleo, de ingresos y recursos.
• Seguridad moral, familiar y de propiedad privada.
Necesidades de afiliación y afecto
Están relacionadas con el desarrollo afectivo del individuo, son las necesidades de:
• Asociación
• Participación
• Aceptación
Se satisfacen mediante las funciones de servicios y prestaciones que incluyen actividades deportivas, culturales y recreativas. El ser humano por naturaleza siente la necesidad de relacionarse, ser parte de una comunidad, de agruparse en familias, con amistades o en organizaciones sociales. Entre estas se encuentran: la amistad, el compañerismo, el afecto y el amor. Estas se forman a partir del esquema social.
Necesidades de estima
Maslow describió dos tipos de necesidades de estima, una alta y otra baja.
• La estima alta concierne a la necesidad del respeto a uno mismo, e incluye sentimientos tales como confianza, competencia, maestría, logros, independencia y libertad.
• La estima baja concierne al respeto de las demás personas: la necesidad de atención, aprecio, reconocimiento, reputación, estatus, dignidad, fama, gloria, e incluso dominio.
La merma de estas necesidades se refleja en una baja autoestima y el complejo de inferioridad.
Autorrealización o autoactualización
Este último nivel es algo diferente y Maslow utilizó varios términos para denominarlo: «motivación de crecimiento», «necesidad de ser» y «autorrealización».
Son las necesidades más elevadas, se hallan en la cima de la jerarquía, y a través de su satisfacción, se encuentra un sentido a la vida mediante el desarrollo potencial de una actividad. Se llega a ésta cuando todos los niveles anteriores han sido alcanzados y completados, al menos, hasta cierto punto.
Personas autorrealizadas
Maslow consideró autorrealizados a un grupo de personajes históricos que estimaba cumplían dichos criterios: Abraham Lincoln, Thomas Jefferson, Mahatma Gandhi, Albert Einstein, Eleanor Roosevelt, William James, entre otros.
Maslow dedujo de sus biografías, escritos y actividades, una serie de cualidades similares; estimaba que eran personas:
• centradas en la realidad, que sabían diferenciar lo falso o ficticio de lo real y genuino;
• centradas en los problemas, que enfrentan los problemas en virtud de sus soluciones;
• con una percepción diferente de los significados y los fines.
En sus relaciones con los demás, eran personas:
• con necesidad de privacidad, sintiéndose cómodos en esta situación;
• independientes de la cultura y el entorno dominante, basándose más en experiencias y juicios propios;
• resistentes a la enculturación, pues no eran susceptibles a la presión social; eran inconformistas;
• con sentido del humor no hostil, prefiriendo bromas de sí mismos o de la condición humana;
• buena aceptación de sí mismo y de los demás, tal como eran, no pretenciosos ni artificiales;
• frescura en la apreciación, creativos, inventivos y originales;
• con tendencia a vivir con más intensidad las experiencias que el resto de la humanidad.
Metanecesidades y metapatologías
Maslow también aborda de otra forma la problemática de lo que es autorrealización, hablando de las necesidades impulsivas, y comenta lo que se necesitaba para ser feliz: verdad, bondad, belleza, unidad, integridad y trascendencia de los opuestos, vitalidad, singularidad, perfección y necesidad, realización, justicia y orden, simplicidad, riqueza ambiental, fortaleza, sentido lúdico, autosuficiencia, y búsqueda de lo significativo.
Cuando no se colman las necesidades de autorrealización, surgen las metapatologías, cuya lista es complementaria y tan extensa como la de metanecesidades. Aflora entonces cierto grado de cinismo, los disgustos, la depresión, la invalidez emocional y la alienación.
Características generales de la teoría de Maslow
• Sólo las necesidades no satisfechas influyen en el comportamiento de las personas, pero la necesidad satisfecha no genera comportamiento alguno.
• Las necesidades fisiológicas nacen con la persona, el resto de las necesidades surgen con el transcurso del tiempo.
• A medida que la persona logra controlar sus necesidades básicas aparecen gradualmente necesidades de orden superior; no todos los individuos sienten necesidades de autorrealización, debido a que es una conquista individual.
• Las necesidades más elevadas no surgen en la medida en que las más bajas van siendo satisfechas. Pueden ser concomitantes pero las básicas predominarán sobre las superiores.
• Las necesidades básicas requieren para su satisfacción un ciclo motivador relativamente corto, en contraposición, las necesidades superiores requieren de un ciclo más largo.
Ciclo de proceso
Maslow definió en su pirámide las necesidades básicas del individuo de una manera jerárquica, colocando las necesidades más básicas o simples en la base de la pirámide y las más relevantes o fundamentales en la cima de la pirámide, a medida que las necesidades van siendo satisfechas o logradas surgen otras de un nivel superior o mejor. En la última fase se encuentra con la «autorrealización» que no es más que un nivel de plena felicidad o armonía.
Críticas a su teoría
Acorde con Manfred Max-Neef, Antonio Elizalde y Martin Hopenhayn en el libro Desarrollo a escala humana publicado en 1986, y también con Paul Ekins en Riquezas sin límites, Atlas Gaia de la economía verde, a esta concepción de Maslow se le atribuye la legitimación de la “piramidalidad” social. Si las necesidades están jerarquizadas y son infinitas, la sociedad se configurará también “naturalmente” como una pirámide donde sólo la cúspide ac
cede a más y a más a costa de mantener abajo a una base cuanto más amplia y desposeída más conveniente. Esto se contrapone a la visión del desarrollo a Escala Humana, donde se esgrime que las necesidades son pocas, finitas, clasificables y universales. Forman un sistema de 9 necesidades con cuatro formas de realización: Subsistencia, Protección, Afecto, Comprensión, Participación, Creación, Recreo, Identidad y Libertad, mediante el Ser, el Tener, el Hacer y el Relacionarse.
La crítica más común, es la que concierne a su metodología, por el hecho de haber escogido a un reducido número de personajes, que él consideraba autorrealizados, y llegar a conclusiones de lo que es la autorrealización después de leer sus biografías o hablar con ellos.
A pesar de que la teoría de Maslow ha sido vista como una mejora en las teorías previas sobre la personalidad y la motivación, conceptos como la «autorrealización» resultan algo vagos. Como consecuencia, la operatividad de la teoría de Maslow es complicada.
No hay ninguna prueba de que cada persona tenga la capacidad de convertirse en un ser «autorrealizado». Más aún, Wabha y Bridwell (1976), en una revisión extensa utilizando la teoría de Maslow, encontraron escasas evidencias de que este orden de necesidades de Maslow fuese así o de que existiera jerarquía alguna.
Hay ejemplos de personas que poseen rasgos de autorrealización y no han tenido sus necesidades básicas satisfechas. Muchos de los mejores artistas sufrieron pobreza, deficiente crianza, neurosis y depresión. Sin embargo, algunos estudios científicos muestran el pleno interés del ser humano por autorrealizarse y tender a un nivel más alto de satisfacción.
Una última crítica sería el hecho de considerar la seguridad de propiedad privada más importante que tener una familia o una moralidad, ej. La mayor parte de los nativos de Sudamérica, África o Asia no tienen propiedades y pueden suplir el resto de sus necesidades.
Finalmente la consideración de las necesidades inferiores como “comunes con la animalidad” y el hecho de que pudiera entenderse que una persona sin dichas necesidades satisfechas no tiene acceso a comportamientos leales, comunitarios o libres, es visto como un reflejo en la teoría del rechazo social del autor a las clases inmigrantes de la América de la época y de su aristocraticismo con respecto en su concepción de la humanidad como propiamente tal.
Véase también
• Abraham Maslow, Psicología humanista, Psicoterapia
Bibliografía
• George Boeree (2003) Teorías de la personalidad, de Abraham Maslow. Traducción: Rafael Gautier.
• Abraham Maslow A Theory of Human Motivation, en books.google.es
• Abraham Maslow A Theory of Human Motivation, en emotionalliteracyeducation
• Abraham Maslow (1943) A Theory of Human Motivation, en psychclassics.yorku.ca
• Abraham Maslow A Theory of Human Motivation, en altruists.org
Enlaces externos
• Abraham Maslow, más allá de la pirámide, artículo en Materiabiz.com
http://es.wikipedia.org/wiki/Pir%C3%A1mide_de_Maslow

Tipos de Motivación. Motivación al Logro.
1. Introducción
Una de las necesidades que como seres humanos podemos experimentar desde el momento en que tomamos conciencia del YO individual y de la realidad que nos envuelve, es tratar de comprender la naturaleza de las emociones, su relación con el pensamiento racional y el modo en que ambas dimensiones interactúan y condicionan nuestros actos.
Una vez hemos actuado y constatado las consecuencias de nuestro proceder, posiblemente nos preguntemos los motivos por los cuales hemos actuado de tal modo y si había otras alternativas posibles que hubieran arrojado otros resultados.
Podríamos decir que la motivación es un impulso que nos permite mantener una cierta continuidad en la acción que nos acerca a la consecución de un objetivo y que una vez logrado, saciará una necesidad.
A Continuación se presenta una síntesis de los distintos tipos de motivación.
2. La Motivación
La motivación no es un concepto sencillo. Para los psicólogos es difícil describir el impulso que existe detrás de un comportamiento. La motivación de cualquier organismo, incluso del más sencillo, solo se comprende parcialmente; implica necesidades, deseos, tensiones, incomodidades y expectativas. El comportamiento subyacente es movimiento: un presionar o jalar hacia la acción. Esto implica que existe algún desequilibrio o insatisfacción dentro de la relación existente entre el individuo y su medio: identifica las metas y siente la necesidad de llevar a cabo determinado comportamiento que los llevará hacia el logro de esas metas.
3. Clasificación De Las Motivaciones
Muchos autores clasifican la motivación de distintas formas, la motivación puede nacer de una necesidad que se genera de forma espontánea (motivación interna) o bien puede ser inducida de forma externa (motivación externa). La primera, surge sin motivo aparente, es la más intensa y duradera. Por ejemplo, la primera vez que observamos una actividad deportiva y quedamos tan impresionados que sentimos la necesidad de integrarla en nuestras vidas. A partir de ese instante, todo gira alrededor de dicha actividad y poniéndola en práctica sentimos un placer que nos empuja a realizarla, hasta que momentáneamente, queda satisfecha la necesidad de llevarla a cabo. Si, además, obtenemos un resultado apetecible ( éxito, reconocimiento, dinero, etc.), ello reforzará, aún más, nuestra conducta de repetir dicha práctica. Pensemos que no todo el que lleva a cabo una actividad lo hace con el ánimo de destacar, ganar o ser el mejor. Es más, si el único objetivo fuera ganar y la continuidad de la acción dependiera del triunfo, posiblemente solo unos pocos seguirían practicando, evidentemente, los ganadores.
Existe otro tipo de motivación interna que no surge de forma espontánea, sino, más bien, es inducida por nosotros mismos. Es aquella que nos autoimponemos por algún motivo y que exige ser mantenida mediante el logro de resultados. Se trata de una motivación vacía que difícilmente se sostiene a menos que se consigan resultados apetecibles. Muchos estudiantes renuncian a cursar una carrera que les gusta porque piensan que una vez convertidos en profesionales no ganarán el dinero que desean y se plantean cursar otra carrera porque confían en alcanzar un elevado nivel de vida. Su motivación responde a una necesidad ajena a los estudios y que se basa en un supuesto imprevisible, por depender del siempre cambiante mercado laboral. No sienten la necesidad de aprender para colmar un deseo de conocimiento, sino que DEBEN estudiar para terminar la carrera y poder ganar dinero. Cuando las largas noches de estudio comienzan a hacerse insoportables, cuando llegan los primeros suspensos, cuando llegan las primeras dudas, es entonces cuando comienzan a recapacitar y posiblemente, a arrepentirse de la decisión adoptada. En otros campos, puede suceder lo mismo. Tomemos el ejemplo de la persona que sufre un accidente y debe iniciar un proceso de recuperación. Se inscribe en un gimnasio y se pone en manos de un profesional que le confecciona un programa de ejercicios. El alumno acude regularmente a realizar el programa, pero no porque sienta la necesidad de entrenarse, sino, porque sé autoimpone él deber de hacerlo esperando una pronta recuperación. Una vez completada dicha recuperación, abandona el centro deportivo y sigue con su rutina de vida habitual.
Otros Autores definen que la motivación es positiva y negativa.
* Motivación positiva. Es el deseo constante de superación, guiado siempre por un espíritu positivo. Mattos dice que esta motivación puede ser intrínseca y extrínseca.
* Motivación negativa. Es la obligación que hace cumplir a la persona a través de castigos, amenazas, etc. de la familia o de la sociedad.
Motivación Intrínseca (MI)
Es intrínseca, cuando la persona fija su interés por el estudio o trabajo, demostrand
o siempre superación y personalidad en la consecución de sus fines, sus aspiraciones y sus metas.
Definida por el hecho de realizar una actividad por el placer y la satisfacción que uno experimenta mientras aprende, explora o trata de entender algo nuevo. Aquí se relacionan varios constructos tales como la exploración, la curiosidad, los objetivos de aprendizaje, la intelectualidad intrínseca y, finalmente, la MI para aprender.
MI hacia la realización: En la medida en la cual los individuos se enfocan más sobre el proceso de logros que sobre resultados, puede pensarse que están motivados al logro. De este modo, realizar cosas puede definirse como el hecho de enrolarse en una actividad, por el placer y la satisfacción experimentada cuando uno intenta realizar o crear algo.
MI hacia experiencias estimulantes: Opera cuando alguien realiza una acción a fin de experimentar sensaciones (ej. placer sensorial, experiencias estéticas, diversión y excitación).
Motivación Extrínseca (ME)
Es extrínseca cuando el alumno sólo trata de aprender no tanto porque le gusta la asignatura o carrera si no por las ventajas que ésta ofrece.
Contraria a la MI, la motivación extrínseca pertenece a una amplia variedad de conductas las cuales son medios para llegar a un fin, y no el fin en sí mismas. Hay tres tipos de ME:
Regulación externa: La conducta es regulada a través de medios externos tales como premios y castigos. Por ejemplo: un estudiante puede decir, “estudio la noche antes del examen porque mis padres me fuerzan a hacerlo”.
Regulación introyectada: El individuo comienza a internalizar las razones para sus acciones pero esta internalización no es verdaderamente autodeterminada, puesto que está limitada a la internalización de pasadas contingencias externas. Por ejemplo: “estudiaré para este examen porque el examen anterior lo reprobé por no estudiar”.
Identificación: Es la medida en que la conducta es juzgada importante para el individuo, especialmente lo que percibe como escogido por él mismo, entonces la internalización de motivos extrínsecos se regula a través de identificación. Por ejemplo: “decidí estudiar anoche porque es algo importante para mí”.
Recompensas extrínsecas generales e individualizadas
Las recompensas individualizadas
Resultan eficaces para atraer a los individuos a formar parte de la organización y para mantenerlos en ella.
Son eficaces, también, para motivar a los miembros a realizar sus tareas en los niveles de cantidad y calidad exigidos e incluso superándolos aunque en ocasiones existen limitaciones estructurales, o de otro tipo, que impiden una adecuación correcta de este tipo de recompensas.
Por otra parte, las recompensas de tipo individualizado resultan difíciles de utilizar para motivar los comportamientos innovadores de los individuos.
Recompensas de tipo económico
Su empleo eficaz requiere al menos los siguientes requisitos:
Deben ser percibidas claramente como lo suficientemente amplias para justificar el esfuerzo extra que requiere la tarea que hay de cumplirse para conseguirlo.
Deben ser percibidas como consecuencia directa de la tarea requerida y seguirla contingentemente.
Deben ser, además, percibidas como equitativas por la mayor parte de los miembros.
La promoción o el ascenso
Encuentra una serie de dificultades al no acomodarse los criterios de promoción de los directivos de la organización a las conductas más eficaces para la organización sino atender más bien, a criterios como el conformismo, antigüedad, observancia de las normas, etc.
El reconocimiento y la recompensa social
Han de estar estrechamente vinculados al desempeño del empleado para resultar eficaces como recompensa extrínseca.
Los supervisores y directivos han de evitar desigualdades o “injusticias” al dispensar este tipo de refuerzos y aplicarlos de modo contingente.
Recompensas de grupo o generales
Son necesarias cuando el patrón de recompensas individuales resulta imposible porque la productividad en tareas dependen del funcionamiento eficaz de un grupo que puede ser, en ocasiones, muy amplio.
Este tipo de recompensas no se conceden, por lo general, sobre la base del esfuerzo individual, sino sobre la base de la pertenencia del individuo al grupo (membrencia).
Las recompensas generales son eficaces para mantener a los miembros dentro de la organización; pero no lo son para conseguir una mayor productividad ya que todos los miembros las reciben por igual y no son diferenciadoras.
El uso eficaz de estas recompensas requiere una aplicación uniforme a todos los miembros de la organización de acuerdo con los criterios con los que se han establecido. Cualquier aplicación diferenciadora en función de otros criterios puede provocar resentimiento en una parte de los miembros de la organización.
El aspecto esencial de este sistema de recompensa es que tiene su propia lógica basada en la membrecía y no en el rendimiento.
Recompensas intrínsecas y sus consecuencias
Si suponemos que el desafío de un trabajo por su complejidad o dificultad tiene poder motivador para que el sujeto desempeñe un mayor esfuerzo, y que ese poder motivador depende de las mayores posibilidades que el individuo tiene en esas situaciones para mostrar y desarrollar sus propias habilidades hay que reconocer como un procedimiento para ampliar la motivación intrínseca, el enriquecimiento del trabajo.
Tal enriquecimiento disminuye el absentismo laboral y, cuando en él se introduce también un incremento de autonomía del empleado y de responsabilidad personal en la toma de decisiones, conduce a un incremento en la productividad, en la calidad de los resultados de trabajo y en la satisfacción del empleado con su propio trabajo.
También la expresión de los propios valores tiene un efecto motivador para el sujeto.
También se incluye, entre los patrones de motivación intrínseca, la pertenencia al grupo primario de trabajo, especialmente porque ese grupo puede tener un efecto considerable al proporcionar un sentido de complexión de la tarea y ofrecer la posibilidad de desarrollar un sentimiento de responsabilidad de grupo o aspiración de logro para todo el grupo.
Otro tipo de clasificación que se le da a la motivación y que esta íntimamente ligada a las anteriores es la siguiente:
INDIVIDUALES PRIMARIAS, representadas por las NECESIDADES (hambre, sed, sueño, etc.)
INDIVIDUALES COMPLEJAS, donde se unen formas vinculadas al aprendizaje familiar, escolar y social. Se destacan aquí, como MOTIVOS básicos:
a)La ambición
b)El nivel de aspiraciones
c)Los hábitos
d)Las actitudes
e)Los incentivos
SOCIALES, que son productos más marcados de factores ambientales, de la cultura y el medio. En ellas hay mayor complejidad, por la interacción los diferentes factores que concurren a formarla.
Tenemos:
a)La sociabilidad
b)La sensación de seguridad
c)La adquisición
d)La escalade valores
e)La respetabilidad
f) Hacer el trabajo que nos gusta
Todos esos MOTIVOS constituyen elementos capaces de IMPULSAR al individuo hacia la acción. En el sentido de MOTIVOS o FUERZAS que impulsan al logro de una meta u objetivo, tienen carácter psicológico.
¿ Cómo actúan estos MOTIVOS en la conducta humana?
4. Ambición
Toda persona desea o aspira a ser ALGUIEN en la vida. Pero ese poder ser alguien se adquiere, está en función del esfuerzo que cada uno para alcanzar sus objetivos.
El nivel de aspiraciones:
En el deseo de alcanzar una meta definida, aspiramos humanamente a lograr sino el primero, por lo menos, los primeros puestos. Tal aspiración está condicionada a diversos factores, entre los cuales la preparación previa, las aptitudes o habilidades físicas o psíquicas son importante,.
En la medida que el éxito nos sonríe, nuestro nivel de aspiraciones se va elevando, se hace mayor; en cambio, el fracaso frecuente hace que nuestro nive
l de aspiraciones disminuya y tendamos a ajustarnos a esa realidad.
Los hábitos:
Gran parte de nuestra actividad diaria es habitual. Se calcula que más del 80% de lo que hacemos en el día es hábito, conducta aprendida, condicionada. Los mecanismos habituales se transforman así en una SEGUNDA NATURALEZA que influye poderosamente en nosotros.
Actitudes:
“La actitud es un estado de espíritu”. Supone una predisposición para formar OPINIONES, puntos de vista o visión de la vida.
La actitud vendría a ser un MARCO DE REFERENCIA que influye en los puntos de vista y maneras de pensar del individuo sobre los distintos asuntos y que se refleja en su conducta.
Una vez que alguien ha desarrollado una ACTITUD o un punto de vista con relación a determinada cuestión y cree firmemente en ella, esa predisposición le sirve de fundamento explicativo y motivacional de sus acciones.
Es posible que una actitud se modifique, pero generalmente en las personas adultas son relativamente establece, complejas y no siempre racionales o conscientes.
Los incentivos:
Aparecen como determinantes EXTERNOS. Son las reacciones que satisfacen las necesidades. Por ejemplo la SED es una necesidad y el AGUA, un incentivo.
Sociabilidad
El hombrees un animal social, es muy importante para él y sus actos. Necesitamos vivir en grupos, en comunidades. Ahí hemos aprendido a desarrollar formas especificas de conducta como la amistad, el trabajo en equipo, etc. Que ejercen en nosotros gran influencia.
La sensación de seguridad
Desde el nacimiento hasta la muerte todo se organiza alrededor de nosotros para hacernos sentir seguros. Este deseo se expresa en características humanas de vigencia social.
– el deseo de estar asegurado.
– la religión.
– el empleo estable.
– el deseo de protección (contra la competencia injusta, la resistencia a las innovaciones1 a los cambios, etc.).
Esta necesidad de seguridad abarca lo físico, lo material, lo espiritual, lo emocional. En su logro, como mereces, como incentivo final.
La adquisición:
La cultura occidental defiende la adquisición como esencial motivación individual y social. Es un poderoso incentivo en la vida ADQUIRIR cosas.: vivienda, trajes, etc. Aparece íntimamente vinculada la adquisición a la sensación de seguridad ya descrita.
La escala de valores:
La vida social polifacética se orienta en diferentes reacciones o vías. Cada uno de los individuos que el grupo escoge el “valor” que más se corresponde sus. Inclinaciones, hábitos y aptitudes lo económico, político, lo estético, lo científico, etc. Son valores reales. El sujeto los busca, los selecciona e integra vida alrededor de ellos.
La orientación del sujeto en la escala de valores le emite en un momento dado una mayor identificación con el grupo a que pertenece, de ahí que en su conocimiento individual reproduzca sensiblemente la escala correspondiente.
La respetabilidad:
Es un motivo MIXTO. Es un caso de valoración por si traduce en la ropa que seleccionamos, no sólo para ver el caloranimal (necesidad homeotérmica), sentirnos SEGUROS, RESPETABLES y demostrar otra posición dentro de la comunidad.
Hacer trabajo que nos gusta:
No siempre nos es posible realizar como QUE aquello que nos agrada. En algunos casos, muy en nuestro tiempo, desempeñamos tareas poco en cuya realización no nos sentimos satisfechos.
5. Conclusión
La naturaleza humana hace que la percepción que podamos tener de todos estos factores fluctúe constantemente y se produzcan cambios frecuentes de pensamiento o sentimientos. Según sean éstos, nuestra conducta puede verse reforzada, asegurando el éxito o por el contrario podemos perder interés durante el proceso y no lograr el objetivo marcado.
Se puede definir a la motivación como el impulso y el esfuerzo para satisfacer un deseo o meta. En cambio, la satisfacción esta referida al gusto que se experimenta una vez cumplido el deseo.
Podemos decir entonces que la motivación es anterior al resultado, puesto que esta implica un impulso para conseguirlo; mientras que la satisfacción es posterior al resultado, ya que es el resultado experimentado.
Las personas tratan de satisfacer al menos una parte de sus necesidades, colaborando con otros en un grupo. En él, cada miembro aporta algo y depende de otros para satisfacer sus aspiraciones.
Es frecuente que en este proceso la persona pierda algo de su personalidad individual y adquiera un complejo grupal, mientras que las necesidades personales pasan a ser parte de las aspiraciones del grupo.
Es importante señalar que el comportamiento individual es un concepto de suma importancia en la motivación. Tiene como características el trabajo en equipo y la dependencia de sus integrantes. Para que pueda influir en un grupo, el gerente no debe tratarlo como un conjunto de individuos separados, sino como un grupo en sí.
6. Bibliografía
CHIAVENATO, I. (1998). Administración de Recursos Humanos.
DIAZ, P (1985). Lecciones de Psicología. Caracas. Ediciones
Insula.
http://www.fortunecity.com/campus/lawns/380/motiva.htm

http://www.monografias.com/trabajos11/moti/moti.shtml
Autor: Leonor, anadril@cantv.net

INTELIGENCIA EMOCIONAL
La inteligencia emocional es la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos. El término fue popularizado por Daniel Goleman, con su célebre libro: Emotional Intelligence, publicado en 1995. Goleman estima que la inteligencia emocional se puede organizar en cinco capacidades: conocer las emociones y sentimientos propios, manejarlos, reconocerlos, crear la propia motivación, y gestionar las relaciones.
Orígenes del concepto
El uso más lejano de un concepto similar al de inteligencia emocional se remonta a Charles Darwin, que indicó en sus trabajos la importancia de la expresión emocional para la supervivencia y la adaptación. Aunque las definiciones tradicionales de inteligencia hacen hincapié en los aspectos cognitivos, tales como la memoria y la capacidad de resolver problemas, varios influyentes investigadores en el ámbito del estudio de la inteligencia comienzan a reconocer la importancia de la ausencia de aspectos cognitivos. Thorndike, en 1920, utilizó el término inteligencia social para describir la habilidad de comprender y motivar a otras personas.1 David Wechsler en 1940, describe la influencia de factores no intelectivos sobre el comportamiento inteligente, y sostiene, además, que nuestros modelos de inteligencia no serán completos hasta que no puedan describir adecuadamente estos factores.
En 1983, Howard Gardner, en su Teoría de las inteligencias múltiples Frames of Mind: The Theory of Multiple Intelligences2 introdujo la idea de incluir tanto la inteligencia interpersonal (la capacidad para comprender las intenciones, motivaciones y deseos de otras personas) y la inteligencia intrapersonal (la capacidad para comprenderse uno mismo, apreciar los sentimientos, temores y motivaciones propios). Para Gardner, los indicadores de inteligencia, como el CI, no explican plenamente la capacidad cognitiva.3 Por lo tanto, aunque los nombres dados al concepto han variado, existe una creencia común de que las definiciones tradicionales de inteligencia no dan una explicación exhaustiva de sus características.
El primer uso del término inteligencia emocional generalmente es atribuido a Wayne Payne, citado en su tesis doctoral: Un estudio de las emociones: El desarrollo de la inteligencia emocional, de 1985.4 Sin embargo, el término “inteligencia emocional” había aparecido antes en textos de Leuner (1966). Greenspan también presentó en 1989 un modelo de IE, seguido por Salovey y Mayer (1990) y Goleman (1995).
y relevancia de las emociones en los resultados del trabajo, la investigación sobre el tema siguió ganando impulso, pero no fue hasta la publicación del célebre libro de Daniel Goleman: Inteligencia Emocional: ¿Por qué puede importa
r más que el concepto de cociente intelectual?, que se convirtió en muy popular.5 Un relevante artículo de Nancy Gibbs en la revista Time, en 1995, del libro de Goleman fue el primer medio de comunicación interesado en la IE. Posteriormente, los artículos de la IE comenzaron a aparecer cada vez con mayor frecuencia a través de una amplia gama de entidades académicas y puntos de venta populares.

Imagen esquemática del cerebro.
Para comprender el gran poder de las emociones sobre la mente pensante —y la causa del frecuente conflicto existente entre los sentimientos y la razón— debemos considerar la forma en que ha evolucionado el cerebro.6
La región más primitiva del cerebro es el tronco encefálico, que regula las funciones vitales básicas, como la respiración o el metabolismo, y lo compartimos con todas aquellas especies que disponen de sistema nervioso, aunque sea muy rudimentario. De este cerebro primitivo emergieron los centros emocionales que, millones de años más tarde, dieron lugar al cerebro pensante: el neocórtex. El hecho de que el cerebro emocional sea muy anterior al racional y que éste sea una derivación de aquél, revela con claridad las auténticas relaciones existentes entre el pensamiento y el sentimiento.7
El neocórtex permite un aumento de la sutileza y la complejidad de la vida emocional, aunque no gobierna la totalidad de la vida emocional porque, en estos asuntos, delega su cometido en el sistema límbico. Esto es lo que confiere a los centros de la emoción un poder extraordinario para influir en el funcionamiento global del cerebro, incluyendo a los centros del pensamiento.8
La sede de las pasiones

Imagen anatómica del cerebro.
La amígdala cerebral y el hipocampo fueron dos piezas clave del primitivo «cerebro olfativo» que, a lo largo del proceso evolutivo, terminó dando origen al córtex y posteriormente al neocórtex. La amígdala está especializada en las cuestiones emocionales y se la considera una estructura limbica muy ligada a los procesos del aprendizaje y la memoria.9 Constituye una especie de depósito de la memoria emocional.10 Es la encargada de activar la secreción de dosis masivas de noradrenalina, que estimula los sentidos y pone al cerebro en estado de alerta.11
LeDoux descubrió que la primera zona cerebral por la que pasan las señales sensoriales procedentes de los ojos o de los oídos es el tálamo y, a partir de ahí y a través de una sola sinapsis, la amígdala. Otra vía procedente del tálamo lleva la señal hasta el neocórtex —el cerebro pensante—, permitiendo que la amígdala comience a responder antes de que el neocórtex haya ponderado la información.12 Según LeDoux: «anatómicamente hablando, el sistema emocional puede actuar independientemente del neocórtex. Existen ciertas reacciones y recuerdos emocionales que tienen lugar sin la menor participación cognitiva consciente».13
La memoria emocional
Las opiniones inconscientes son recuerdos emocionales que se almacenan en la amígdala. El hipocampo registra los hechos puros, y la amígdala es la encargada de registrar el «clima emocional» que acompaña a estos hechos.14 Para LeDoux: «el hipocampo es una estructura fundamental para reconocer un rostro como el de su prima, pero es la amígdala la que le agrega el clima emocional de que no parece tenerla en mucha estima». Esto significa que el cerebro dispone de dos sistemas de registro, uno para los hechos ordinarios y otro para los recuerdos con una intensa carga emocional.15
Un sistema de alarma anticuado
En el cambiante mundo social, uno de los inconvenientes de este sistema de alarma neuronal es que, con más frecuencia de la deseable, el mensaje de urgencia mandado por la amígdala suele ser obsoleto. La amígdala examina la experiencia presente y la compara con lo que sucedió en el pasado, utilizando un método asociativo, equiparando situaciones por el mero hecho de compartir unos pocos rasgos característicos similares, haciendo reaccionar con respuestas que fueron grabadas mucho tiempo atrás, a veces obsoletas.16
En opinión de LeDoux, la interacción entre el niño y sus cuidadores durante los primeros años de vida constituye un auténtico aprendizaje emocional, y es tan poderoso y resulta tan difícil de comprender para el adulto porque está grabado en la amígdala con la tosca impronta no verbal propia de la vida emocional. Lo que explica el desconcierto ante nuestros propios estallidos emocionales es que suelen datar de un período tan temprano que las cosas nos desconcertaban y ni siquiera disponíamos de palabras para comprender lo que sucedía.17
Cuando las emociones son rápidas y toscas
La importancia evolutiva de ofrecer una respuesta rápida que permitiera ganar unos milisegundos críticos ante las situaciones peligrosas, es muy probable que salvaran la vida de muchos de nuestros antepasados, porque esa configuración ha quedado impresa en el cerebro de todo protomamifero, incluyendo los humanos. Para LeDoux: «El rudimentario cerebro menor de los mamíferos es el principal cerebro de los no mamíferos, un cerebro que permite una respuesta emocional muy veloz. Pero, aunque veloz, se trata también, al mismo tiempo, de una respuesta muy tosca, porque las células implicadas sólo permiten un procesamiento rápido, pero también impreciso», y estas rudimentarias confusiones emocionales —basadas en sentir antes que en pensar— son las «emociones precognitivas».18
El gestor de las emociones
La amígdala prepara una reacción emocional ansiosa e impulsiva, pero otra parte del cerebro se encarga de elaborar una respuesta más adecuada. El regulador cerebral que desconecta los impulsos de la amígdala parece encontrarse en el extremo de una vía nerviosa que va al neocórtex, en el lóbulo prefrontal. El área prefrontal constituye una especie de modulador de las respuestas proporcionadas por la amígdala y otras regiones del sistema límbico, permitiendo la emisión de una respuesta más analítica y proporcionada. El lóbulo prefrontal izquierdo parece formar parte de un circuito que se encarga de desconectar —o atenuar parcialmente— los impulsos emocionales más perturbadores.19

Vandalismos en forma de pintadas. El vandalismo en wikis es otro ejemplo de actuación con perturbación emocional.
Armonizando emoción y pensamiento
Las conexiones existentes entre la amígdala (y las estructuras límbicas) y el neocórtex constituyen el centro de gestión entre los pensamientos y los sentimientos. Esta vía nerviosa explicaría el motivo por el cual la emoción es fundamental para pensar eficazmente, tomar decisiones inteligentes y permitimos pensar con claridad. La corteza prefrontal es la región cerebral que se encarga de la «memoria de trabajo».20
Cuando estamos emocionalmente perturbados, solemos decir que «no podemos pensar bien» y permite explicar por qué la tensión emocional prolongada puede obstaculizar las facultades intelectuales del niño y dificultar así su capacidad de aprendizaje. Los niños impulsivos y ansiosos, a menudo desorganizados y problemáticos, parecen tener un escaso control prefrontal sobre sus impulsos límbicos. Este tipo de niños presenta un elevado riesgo de problemas de fracaso escolar, alcoholismo y delincuencia, pero no tanto porque su potencial intelectual sea bajo sino porque su control sobre su vida emocional se halla severamente restringido.21
Las emociones son importantes para el ejercicio de la razón. Entre el sentir y el pensar, la emoción guía nuestras decisiones, trabajando con la mente racional y capacitando —o incapacitando— al pensamiento mismo. Del mismo modo, el cerebro pensante desempeña un papel fundamental en nuestras emociones, exceptuando aquellos momentos en los que las emociones se desbordan y el cerebro emocional asume por completo el control de la situación. En cierto modo, tenemos dos cerebros y dos clases diferentes de inteligencia: la inteligencia racional y la inteligencia emocional y nuestro
funcionamiento vital está determinado por ambos.22
Daniel Goleman, psicólogo norteamericano, bajo el término de “Inteligencia Emocional” recoge el pensamiento de numerosos científicos del comportamiento humano que cuestionan el valor de la inteligencia racional como predictor de éxito en las tareas concretas de la vida, en los diversos ámbitos de la familia, los negocios, la toma de decisiones, el desempeño profesional, etc. Citando numerosos estudios Goleman concluye que el Coeficiente Intelectual no es un buen predictor del desempeño exitoso. La inteligencia pura no garantiza un buen manejo de las vicisitudes que se presentan y que es necesario enfrentar para tener éxito en la vida.
La Inteligencia Académica tiene poco que ver con la vida emocional, las personas más inteligentes pueden hundirse en los peligros de pasiones desenfrenadas o impulsos incontrolables. Existen otros factores como la capacidad de motivarse y persistir frente a decepciones, controlar el impulso, regular el humor, evitar que los trastornos disminuyan la capacidad de pensar, mostrar empatía, etc., que constituyen un tipo de Inteligencia distinta a la Racional y que influyen más significativamente en el desempeño en la vida.
El concepto de “Inteligencia Emocional” enfatiza el papel preponderante que ejercen las emociones dentro del funcionamiento psicológico de una persona cuando ésta se ve enfrentada a momentos difíciles y tareas importantes: los peligros, las pérdidas dolorosas, la persistencia hacia una meta a pesar de los fracasos, el enfrentar riesgos, los conflictos con un compañero en el trabajo. En todas estas situaciones hay una involucración emocional que puede resultar en una acción que culmine de modo exitoso o bien interferir negativamente en el desempeño final. Cada emoción ofrece una disposición definida a la acción, de manera que el repertorio emocional de la persona y su forma de operar influirá decisivamente en el éxito o fracaso que obtenga en las tareas que emprenda.
Este conjunto de habilidades de carácter socio-emocional es lo que Goleman definió como Inteligencia Emocional. Esta puede dividirse en dos áreas:
Inteligencia Intra-personal: Capacidad de formar un modelo realista y preciso de uno mismo, teniendo acceso a los propios sentimientos, y usarlos como guías en la conducta.
Inteligencia Inter-personal: Capacidad de comprender a los demás; qué los motiva, cómo operan, cómo relacionarse adecuadamente. Capacidad de reconocer y reaccionar ante el humor, el temperamento y las emociones de los otros.
La naturaleza de la inteligencia emocional
Las características de la llamada inteligencia emocional son: la capacidad de motivarnos a nosotros mismos, de perseverar en el empeño a pesar de las posibles frustraciones, de controlar los impulsos, de diferir las gratificaciones, de regular nuestros propios estados de ánimo, de evitar que la angustia interfiera con nuestras facultades racionales y la capacidad de empatizar y confiar en los demás.23
Medición de la inteligencia emocional y el CI
No existe un test capaz de determinar el «grado de inteligencia emocional», a diferencia de lo que ocurre con los test que miden el cociente intelectual (CI). Jack Block, psicólogo de la universidad de Berkeley, ha utilizado una medida similar a la inteligencia emocional que él denomina «capacidad adaptativa del ego», estableciendo dos tipos teóricamente puros, aunque los rasgos más sobresalientes difieren ligeramente entre mujeres y hombres:24
«Los hombres que poseen una elevada inteligencia emocional suelen ser socialmente equilibrados, extrovertidos, alegres, poco predispuestos a la timidez y a rumiar sus preocupaciones. Demuestran estar dotados de una notable capacidad para comprometerse con las causas y las personas, suelen adoptar responsabilidades, mantienen una visión ética de la vida y son afables y cariñosos en sus relaciones. Su vida emocional es rica y apropiada; se sienten, en suma, a gusto consigo mismos, con sus semejantes y con el universo social en el que viven».
«Las mujeres emocionalmente inteligentes tienden a ser enérgicas y a expresar sus sentimientos sin ambages, tienen una visión positiva de sí mismas y para ellas la vida siempre tiene un sentido. Al igual que ocurre con los hombres, suelen ser abiertas y sociables, expresan sus sentimientos adecuadamente (en lugar de entregarse a arranques emocionales de los que posteriormente tengan que lamentarse) y soportan bien la tensión. Su equilibrio social les permite hacer rápidamente nuevas amistades; se sienten lo bastante a gusto consigo mismas como para mostrarse alegres, espontáneas y abiertas a las experiencias sensuales. Y, a diferencia de lo que ocurre con el tipo puro de mujer con un elevado CI, raramente se sienten ansiosas, culpables o se ahogan en sus preocupaciones».
«Los hombres con un elevado CI se caracterizan por una amplia gama de intereses y habilidades intelectuales y suelen ser ambiciosos, productivos, predecibles, tenaces y poco dados a reparar en sus propias necesidades. Tienden a ser críticos, condescendientes, aprensivos, inhibidos, a sentirse incómodos con la sexualidad y las experiencias sensoriales en general y son poco expresivos, distantes y emocionalmente fríos y tranquilos».
«La mujer con un elevado CI manifiesta una previsible confianza intelectual, es capaz de expresar claramente sus pensamientos, valora las cuestiones teóricas y presenta un amplio abanico de intereses estéticos e intelectuales. También tiende a ser introspectiva, predispuesta a la ansiedad, a la preocupación y la culpabilidad, y se muestra poco dispuesta a expresar públicamente su enfado (aunque pueda expresarlo de un modo indirecto)».
Estos retratos, obviamente, resultan caricaturescos pues toda persona es el resultado de la combinación entre el CI y la inteligencia emocional, en distintas proporciones, pero ofrecen una visión muy instructiva del tipo de aptitudes específicas que ambas dimensiones pueden aportar al conjunto de cualidades que constituye una persona. 25
Véase también
• Inteligencia, Empatía, Zonas erróneas, Asertividad
Referencias
Notas
1. ? Thorndike, R.K. (1920). “Intelligence and Its Uses”, Harper’s Magazine 140, 227-335.
2. ? Gardner, H. (1983). Frames of mind. New York: Basic Books.
3. ? Smith, M. K. (2002) “Howard Gardner and multiple intelligences”, the encyclopedia of informal education, Downloaded from http://www.infed.org/thinkers/gardner.htm on October 31, 2005.
4. ? Payne, W.L. (1983/1986). A study of emotion: developing emotional intelligence; self integration; relating to fear, pain and desire. Dissertation Abstracts International, 47, p. 203A. (University microfilms No. AAC 8605928)
5. ? Goleman, D. (1995). Emotional intelligence. New York: Bantam Books
6. ? Goleman: Inteligencia Emocional. p. 30
7. ? Goleman: Inteligencia Emocional. p. 31
8. ? Goleman: Inteligencia Emocional. p. 34
9. ? Goleman: Inteligencia Emocional. p. 37
10. ? Goleman: Inteligencia Emocional. p. 38
11. ? Goleman: Inteligencia Emocional. p. 40
12. ? Goleman: Inteligencia Emocional. p. 41
13. ? Goleman: Inteligencia Emocional. p. 42
14. ? Goleman: Inteligencia Emocional. p. 44
15. ? Goleman: Inteligencia Emocional. p. 45
16. ? Goleman: Inteligencia Emocional. p. 46
17. ? Goleman: Inteligencia Emocional. p. 47
18. ? Goleman: Inteligencia Emocional. pp. 48-49
19. ? Goleman: Inteligencia Emocional. pp. 50-53
20. ? Goleman: Inteligencia Emocional. pp. 53-54
21. ? Goleman: Inteligencia Emocional. pp. 54-55
22. ? Goleman: Inteligencia Emocional. p. 56
23. ? Goleman: Inteligencia Emocional. p. 61
24. ? Goleman: Inteligencia Emocional. p. 77
25. ? Goleman: Inteligencia Emocional. p. 78
Bibliografía
Goleman, Daniel: Inteligencia Emocional. Editorial Kairós. (Junio de 2001) ISBN 84-7245-371-5
http://es.wikipedia.org/wiki/Inteligencia_emocion
al

Psicología Humanista, Gestalt, Análisis Transaccional, Counseling, Psicoterapia centrada en el cliente.
PSICOLOGÍA HUMANISTA
Se denomina psicología humanista a una corriente dentro de la psicología, que nace como parte de un movimiento cultural más general surgido en Estados Unidos en la década de los sesenta del siglo XX y que involucra planteamientos en ámbitos como la política, las artes y el movimiento social denominado Contracultura.
La psicología humanista es una escuela que pone de relieve la experiencia no verbal y los estados alterados de conciencia como medio de realizar nuestro pleno potencial humano.
Surgió como reacción al conductismo y al psicoanálisis, dos teorías con planteamientos opuestos en muchos sentidos pero que predominaban en ese momento. Pretende la consideración global de la persona y la acentuación en sus aspectos existenciales (la libertad, el conocimiento, la responsabilidad, la historicidad), criticando a una psicología que, hasta entonces, se había inscrito exclusivamente como una ciencia natural, intentando reducir al ser humano a variables cuantificables, o que, en el caso del psicoanálisis, se había centrado en los aspectos negativos y patológicos de las personas.
Por esto, uno de los teóricos humanistas más importantes de la época, Abraham Maslow denominó a este movimiento La Tercera Fuerza para mostrar lo que se proponía con esta corriente: integrar las formas (aparentemente opuestas) en que se expresaba el quehacer psicológico de la época (conductismo y psicoanálisis).
Antecedentes
El pensamiento que influyó en el surgimiento de esta corriente es muy amplio y podría resumirse como el que generaron todos aquellos que se han resistido a reducir la psicología y el estudio de los seres humanos a una mera ciencia natural. Sin embargo, se pueden sistematizar sus influencias en varios grupos principales:
• En cuanto a la crítica al mecanicismo y reduccionismo de la psicología en tanto ciencia natural, y su propuesta de poner énfasis en la intencionalidad del ser humano, como individuo total, se puede citar a Franz Brentano y su concepto de intencionalidad, a Oswald Külpe con su antielementarismo, a Wilhelm Dilthey y a William James con su estudio sobre la conciencia y la introspección.
• En el aporte de figuras disidentes de la ortodoxia freudiana se pueden contar como influencias a Erich Fromm con su foco en la búsqueda existencial de los seres humanos, a Karen Horney, a Erik Erikson con su concepción sociocultural del desarrollo humano, a Fritz Perls y el desarrollo de la Terapia Gestalt, a Carl Gustav Jung con su estudio de la espiritualidad humana y su lucha por autodesarrollarse, a Alfred Adler, a Wilhelm Reich con su reivindicación del cuerpo en la psicoterapia, a Eric Berne con su contribución sobre los juegos psicológicos y el guión psicológico, y a Viktor Frankl, con la creación de la Logoterapia y la búsqueda del sentido de la existencia que ésta propone.
• Las teorías de la personalidad que emergieron en esos momentos y que intentaron mostrar al ser humano más en función de sus motivaciones y necesidades que en función de sus patologías o determinaciones, como las de Gordon Allport y Henry Murray.
• El trabajo de la psicología fenomenológica existencial, de autores como Karl Jaspers, Medard Boss y Ludwig Binswanger en Europa y Rollo May en Estados Unidos.
Planteamientos fundamentales
Dentro de esta corriente los enfoques teóricos y terapéuticos son tan diversos que no es posible plantear un modelo teórico único. Lo que sí se puede extrapolar de estas diversas teorías y enfoques es una serie de principios y énfasis (Kalawski, citado por Bagladi):
1. Énfasis en lo único y personal de la naturaleza humana: el ser humano es considerado único e irrepetible. Tenemos la tarea de desarrollar eso único y especial que somos, así, ámbitos como el juego y la creatividad son considerados fundamentales.
2. Confianza en la naturaleza y búsqueda de lo natural: el ser humano es de naturaleza intrínsecamente buena y con tendencia innata a la autorrealización. La naturaleza, de la que este ser humano forma parte, expresa una sabiduría mayor. Por lo tanto, como seres humanos debemos confiar en la forma en que las cosas ocurren, evitando controlarnos o controlar nuestro entorno.
3. Concepto de conciencia ampliado: la conciencia que tenemos de nosotros mismos y la forma en que nos identificamos con nuestro yo o ego, es uno de los varios estados y niveles de conciencia a los que podemos llegar, pero no es el único.
4. Trascendencia del Ego y direccionamiento hacia la Totalidad que somos: la tendencia en el curso de nuestra autorrealización es ir alcanzando cada vez niveles de conciencia más evolucionados, que se caracterizan por ser cada vez más integradores (de partes de nosotros mismos y de nuestra relación con el resto, y con la totalidad. Véase también Psicología transpersonal).
5. Superación de la escisión mente/cuerpo: la psicología humanista parte desde un reconocimiento del cuerpo como una fuente válida de mensajes acerca de lo que somos, hacemos y sentimos, así como medio de expresión de nuestras intenciones y pensamientos. Funcionamos como un organismo total, en que mente y cuerpo son distinciones hechas sólo para facilitar la comprensión teórica.
6. Reequilibrio entre polaridades y revalorización de lo emocional: la cultura occidental ha tendido a valorar lo racional sobre lo emocional, la acción frente a la contemplación, etc. Esto produce un desequilibrio en nuestro organismo, ya que desconoce aspectos valiosos de nosotros mismos o los subestima, relegándolos al control de otros. El cultivo de lo emocional, lo intuitivo, lo contemplativo, por parte de la psicología humanista, es un intento por restablecer ese equilibrio.
7. Valoración de una comunicación que implique el reconocimiento del otro en cuanto tal: dejar de reconocer a los demás como objetos, o medios para alcanzar nuestros propósitos personales, es uno de los énfasis principales de esta corriente. Esta forma restringida de relacionarse con los demás se transforma en una barrera comunicacional entre los seres humanos, ya que nos concentramos en sólo una parte del otro (la que nos es útil, por ejemplo), y dejamos de verlo como un ser total, impidiendo una comunicación plena.
Críticas
El principal cuestionamiento que se le ha hecho a las aproximaciones psicológicas de esta corriente es su falta de rigor teórico. Esto motivado principalmente por la crítica a los modelos académicos de adquisición del conocimiento, las psicologías humanistas privilegiaron la experiencia directa, el aprendizaje vivencial, en sus centros de formación.
La crítica que la Psicología humanista hizo a la psicología de la época, en cuanto a un centramiento excesivo en la naturaleza racional humana, redundó, a la larga, en el desarrollo escaso de teoría o teorías muy vagamente fundamentadas.
Actualmente existe conciencia de esta crítica por parte de los psicólogos que se consideran humanistas, por lo que muchos han iniciado un proceso de búsqueda de fundamentos teóricos más profundos, principalmente epistemológicos, a su labor.
Véase también
Vertientes teórico-prácticas y temas usualmente ubicados dentro del humanismo:
• Análisis Transaccional, Psicoterapia centrada en el cliente, Psicodrama, Terapia Gestalt, Terapia sistémica, Counseling, Psicosíntesis
Autores que han aportado a la psicología humanista:
• Abraham Maslow, Carl Rogers, Eric Berne, Fritz Perls, James Bugental, Kurt Goldstein, Laura Perls, Rollo May, Viktor Frankl, Roberto Assagioli, Philipp Lersch, Celedonio Castañedo
Corrientes y temas relacionados:
• Budismo, Counseling, Existencialismo, Movimiento del potencial humano, Psicoanálisis, Psicología cognitiva, Psicología conductista, Psicología positiva, Psicoterapia, Teoría organísmica, Psicoterapia existencial
Enlaces externos
• Psicología Humanista en Portalpsicologia.org, Psicología Humanista
http://es.wikipedia.org/wiki/Psicolog%C3%ADa_humanista
GESTALT
El término Gestalt puede referirse a:
• Una escuela teórica y experimental alemana llamada Psicología de la Gestalt.
• Una escuela de psicoterapia estadounidense fundada por el alemán Fritz Perls entre otros, llamada Terapia Gestalt.
• El término alemán “Gestalt”. Esta palabra, como todo sustantivo en lengua alemana, siempre se escribe en mayúscula. Se ha traducido como “forma” o “configuración”, pero no posee un equivalente exacto en español por cuanto suele usarse sin traducirse. En cualquier caso, “Gestalt” tiene significado en la cultura española gracias al trabajo de la Psicología de la Gestalt, por tanto referimos al lector a ese artículo.
La psicología de la Gestalt es una corriente de la psicología moderna, surgida en Alemania a principios del siglo XX, y cuyos exponentes más reconocidos han sido los teóricos Max Wertheimer, Wolfgang Köhler, Kurt Koffka y Kurt Lewin. Es importante distinguirla de la Terapia Gestalt, terapia exponente de la corriente humanista, fundada por adolf Perls, y que surgió en Estados Unidos.
El término Gestalt proviene del alemán y fue introducido por primera vez por Christian von Ehrenfels. No tiene una traducción única, aunque se lo entiende generalmente como “forma”. Sin embargo, también podría traducirse como “figura”, “configuración” e, incluso, “estructura” o “creación”.
La mente configura, a través de ciertas leyes, los elementos que llegan a ella a través de los canales sensoriales (percepción) o de la memoria (pensamiento, inteligencia y resolución de problemas). En nuestra experiencia del medio ambiente, esta configuración tiene un carácter primario por sobre los elementos que la conforman, y la suma de estos últimos por sí solos no podría llevarnos, por tanto, a la comprensión del funcionamiento mental. Este planteamiento se ilustra con el axioma el todo es más que la suma de sus partes, con el cual se ha identificado con mayor frecuencia a esta escuela psicológica.
En la década de 1930 las críticas a las teorías de la Gestalt se generalizaron, destacando la realizada por la llamada Psicología de la Ganzheit, encabezada por Felix Krueger (1874-1948).
Dos universidades fueron las que obtuvieron los primeros resultados experimentales. Por una parte estaba la escuela de Graz y por otra la de Berlín. La escuela de Graz propuso la teoría de la producción, que consideraba la cualidad Gestalt, es decir, la forma o TODO, como el producto de un acto perceptivo. Por otra parte, la escuela de Berlín demostró que la Gestalt viene dada de forma inmediata, no es producto de la percepción, sino que es ésta la que es producto de la Gestalt. Esta teoría fue demostrada con el “movimiento aparente”, con la presentación de dos fenómenos en distintos tiempos (tal como hacen los dibujos animados) que creaba movimiento.
Los psicólogos iniciadores de esta corriente, Max Wertheimer (1880-1943), Wolfgang Köhler y Kurt Koffka (1887-1941), desarrollaron el programa de investigación de la Gestalt a principios de la década de 1910, trabajando sobre el “movimiento aparente” y dando lugar a la teoría del ” fenómeno Phi”.
Uno de los principios fundamentales de la corriente Gestalt es la llamada ley de la Prägnanz (Pregnancia), que afirma la tendencia de la experiencia perceptiva a adoptar las formas más simples posibles. Otras leyes enunciadas serían:
• Principio de la Semejanza – Nuestra mente agrupa los elementos similares en una entidad. La semejanza depende de la forma, el tamaño, el color y otros aspectos visuales de los elementos.
• Principio de la Proximidad – El agrupamiento parcial o secuencial de elementos por nuestra mente basado en la distancia.
• Principio de Simetría – Las imágenes simétricas son percibidas como iguales, como un solo elemento, en la distancia.
• Principio de Continuidad – Los detalles que mantienen un patrón o dirección tienden a agruparse juntos, como parte de un modelo. Es decir, percibir elementos continuos aunque estén interrumpidos entre sí.
• Principio de dirección común – Implica que los elementos que parecen construir un patrón o un flujo en la misma dirección se perciben como una figura.
• Principio de simplicidad – Asienta que el individuo organiza sus campos perceptuales con rasgos simples y regulares y tiende a formas buenas.
• Principio de la relación entre figura y fondo – Afirma que cualquier campo perceptual puede dividirse en figura contra un fondo. La figura se distingue del fondo por características como: tamaño, forma, color, posición, etc.
Mach definió las propiedades de los formas especiales y auditivas como totalidades principales perceptuales, estas formas poseen cualidades que las distinguen de sus elementos; las sensaciones se organizan en la conciencia y crean cualidades formales que pueden ser novedosas.
• 1. Pensamiento holístico: todo es siempre más que la suma de sus partes.
• 2. Fundamentos fenomenológicos: los fenómenos son el tema de psicología. El análisis psicológico debe proceder de los fenómenos a su esencia.
• 3. Metodología: la psicología de la Gestalt realiza experimentos parecidos a los sucesos de la vida (realidad) empleando poco sujetos.
• 4. Isomorfosis: los procesos psicológicos se relacionan de modo directo con procesos biológicos, en especial cerebrales.
Estas percepciones, afirmaba Rubin, surgen como un todo y en forma gradual. Tales figuras demuestran que nuestras percepciones son activadas, vívidas y organizadas; no somos simples receptores pasivos de estímulo sensoriales.
Los psicólogos de la Gestalt consideraban que los principios de la organización perceptual no sólo explican nuestras percepciones visuales , sino también nuestras percepciones auditivas y táctiles y procesos mentales superiores como la memoria.
Antecedentes filosóficos y psicológicos

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div style=”text-align: justify;”>La psicología de la Gestalt se inscribe en la tradición filosófica alemana del siglo XIX. Dentro de esa tradición, se cuentan como influencias principales a:
• Immanuel Kant: La filosofía kantiana se refleja principalmente en el papel trascendental que Kant asigna a la imaginación como condición subjetiva y ‘a priori’ de la percepción, pues el fenómeno es ya una síntesis, una construcción mental, cuya materia procede de los estímulos (sensibilia), pero cuya forma impone el hacer (tun) desde la imaginación, espacio y tiempo, pues, no sólo lo que hay, sino también según somos, según el yo imaginante y pensante. Todo pensar supone al sujeto que piensa (Descartes) y, por consiguiente, la representación no es un simple reflejo. La noción de que la imaginación hace posible el conocimiento sensible, o su trascendental actividad en nuestra “visión” del mundo, fueron ya anticipadas por el asociacionismo de Hume, y mucho antes que por el escocés, por el español Juan Huarte de San Juan en su Examen de ingenios (1575).
• Edmund Husserl: La fenomenología es reconocida como la raíz teórica fundamental de esta escuela psicológica, debido a su comprensión de la experiencia consciente como una experiencia fenoménica. Tanto en los conceptos fundamentales de la Teoría de la Gestalt, como en sus métodos experimentales, existe la necesidad de comprender la experiencia consciente como vía fundamental para la descripción de los procesos mentales.
Enlaces externos
• El primer centro de estudio de primates del mundo, en ruinas, artículo sobre el centro fundado en 1913 en Tenerife por Wolfgang Köhler.
• Gestalt – CGSI – Centro Gestáltico San Isidro – Escuela de Formación en la Gestalt – Entrenamiento en Terapia Gestáltica
• Diálogos Gestálticos, Sobre la terapia gestáltica y otras cuestiones…
• Centro Gestáltico de Buenos Aires
TERAPIA GESTALT
La terapia Gestalt es una terapia perteneciente a la psicología humanista (o Tercera Fuerza), la cual se caracteriza por no estar hecha exclusivamente para tratar enfermos, sino también para desarrollar el potencial humano.
Nació en la década de 1940 con la publicación del libro Ego, Hunger and Aggression: A Revision of Freud’s Theory and Method (Durban, 1942) escrito por Fritz Perls y Laura Perls. Aunque más conocido con el subtitulo The Beginning of Gestalt Therapy, éste sólo fue añadido para una nueva edición en 1966.
La publicación, en 1951, de Gestalt Therapy: Excitement and Growth in the Human Personality, (conocido también como PHG, por las iniciales de sus autores), y escrito por Paul Goodman y el catedrático de psicología de la Universidad de Chicago, Ralph Hefferline, a partir de un manuscrito de Fritz Perls, establece las bases fundamentales de la terapia Gestalt.
Historia
En 1952, al año de publicarse el PHG, Fritz Perls junto a su esposa Laura Perls abren el primer “Gestalt Institute” en Nueva York. Entre otros colaboradores, se destacan el “teórico” Isadore From, Paul Goodman, Elliot Shapiro, Paul Weiss y Richard Kitzler.
Hacia finales de la década de los cincuenta y comienzos de los años sesenta, con la moda del crecimiento personal que se concentra en California, Fritz Perls se ve cada vez más atraído por el concepto de la terapia Gestalt como una forma de vida más que un modelo de terapia y comienza a dar cursos de formación en esa dirección en la Costa Oeste. Se abre así una brecha entre la Terapia Gestalt de la Costa Este, representada por el New York Institute, bajo la dirección de Laura Perls (con otra corriente afín en Cleveland), y la Terapia Gestalt de la Costa Oeste, liderada por Fritz Perls.
Durante los setenta y ochenta, los centros de entrenamiento en psicoterapia Gestalt se esparcieron globalmente, aunque en su mayoría no estaban alineados con centros académicos formales. Mientras la revolución cognitiva eclipsó la terapia Gestalt en la psicología, muchos pensaron que ella era anacrónica. En manos de sus practicantes, esta terapia se convirtió en una disciplina aplicada en los campos de la psicoterapia, desarrollo organizacional, acción social y eventualmente coaching. Hasta el cambio de siglo, los terapeutas Gestalt desdeñaron el empirismo de corte positivista, subrayando lo que ellas/ellos percibieron como un asunto para la investigación más formal, así pues, en gran medida ignoraron la necesidad de utilizar la investigación para desarrollar la terapia Gestalt más allá y darle mayor soporte a la práctica, algo que ha comenzado a cambiar.
Fundamentos de la terapia Gestalt
La terapia Gestalt se enfoca más en los procesos que en los contenidos. Pone énfasis sobre lo que está sucediendo, se está pensado y sintiendo en el momento, por encima de lo que fue, pudo haber sido, podría ser o debería estar sucediendo.
Utiliza el método del darse cuenta (“awareness”) predominando el percibir, sentir y actuar. El cliente aprende a hacerse más consciente de lo que hace. De este modo, va desarrollando su habilidad para aceptarse y para experimentar el “aquí y ahora” sin tanta interferencia de las respuestas fijadas del pasado.
Se prefiere usar el término cliente que paciente, ya que un paciente es alguien enfermo que va a que otro le cure, mientras que cliente es un término más neutro, el cual sólo indica que es alguien que acude a la consulta del terapeuta. En esta terapia, el cliente es quien tiene que “autocurarse”, el terapeuta sólo le guía y le ayuda para que lo consiga, haciendo más bien una función de observador externo y no tanto de “el que cura”.
El objetivo de la terapia Gestalt, además de ayudar al cliente a sobreponerse a síntomas, es permitirle llegar a ser más completa y creativamente vivo y liberarse de los bloqueos y asuntos inconclusos que disminuyen la satisfacción óptima, autorrealización y crecimiento. Por tanto, se ubica en la categoría de las terapias humanistas.
Conceptos principales
Se basa en:
• El aquí y ahora: vivir y sentir el presente. Vivir y sentir la realidad.
• El darse cuenta (“awareness”, en inglés): es el paciente quien ha de darse cuenta de lo que le pasa. Sólo se necesita ser consciente para cambiar (si se quiere) una conducta.
• Aceptar lo que uno es: no buscar ídolos, no aceptar los “deberías”, ser responsable de los propios actos.
• Enfatizar en el cómo o en el para qué más que en el porqué: ¿Cómo me siento?, ¿Cómo me siento en esta situación?, ¿Cómo me siento ahora?, ¿Para qué estoy haciendo esto?, ¿Para qué me sirve sentirme de este modo?
También es importante el uso de la primera persona, puesto que una de las fortalezas de la terapia Gestalt es, como se ha mencionado, el asumir la responsabilidad de nuestros propios pensamientos, sentimientos y acciones: el cliente no tiene que ocultarse usando un sujeto colectivo. Por ejemplo, al decir “los jóvenes bebemos mucho” en vez de “yo bebo mucho” se hace uso del plural, y por lo tanto se desvía la responsabilidad personal.
El terapeuta gestalt tiene la función de guiar al cliente para que se haga consciente de su situación (el darse cuenta). Hay una interacción de yo, tú, nosotros; se rompe la dicotomía médico-paciente. El cliente se expresa tanto verbalmente como con gestos y movimientos.
El término la silla caliente (“hot chair” en inglés) ha sido comúnmente asociado con la práctica de la terapia Gestalt, consiste básicamente en crear mentalmente un personaje con el cual se quiere confrontar algún problema, entonces asumir su rol en su lugar y después contestar en el lugar del cliente con el rol que le pertenece a él mismo.
Otras terapias afines
• Masaje gestáltico creado en el Instituto Esalen.
• IBP Integrative Body Psychotherapy creada por Jack Lee Rosenberg.
Véase también
• Psicología humanista
• Psicología de la Gestalt
• Psicoterapia
Referencias
• Sinay, Sergio; Blasberg, Pablo (1995). Gestalt para principiantes. Buenos Aires: Era Naciente SRL. 987-9065-14-X.
Enlaces externos
• Asociación Española de Terapia Gestalt
• Gestalt Institute of Cleveland, USA
• The New York Institute for Gestalt Therapy, USA, fundado por Fritz y Laura Perls, 1952
• Portal de Gestalt en Español de la Universidad Gestalt de América (México)
• Explicación de la Gestalt con metodología
• Gestaltnet.net Sitio web comunitario para terapeutas gestalt y personas interesadas, con artículos, foros, noticias, etc.
• Diálogos Gestálticos, Sobre la terapia gestáltica y otras cuestiones…
• Escuela de Gestalt Izkali, del Instituto Izkali de San Sebastian (Guipuzcoa)
http://es.wikipedia.org/wiki/Terapia_Gestalt
http://es.wikipedia.org/wiki/Psicolog%C3%ADa_de_la_Gestalt
http://es.wikipedia.org/wiki/Gestalt
ANÁLISIS TRANSACCIONAL
El análisis transaccional es un sistema de psicoterapia individual y social que se engloba dentro de la psicología humanista propuesto por el psiquiatra Eric Berne en los años 1960 en Estados Unidos, quien lo divulgó con su libro Juegos en que participamos.
El análisis transaccional propone una metodología y unos conceptos básicos expresados en un lenguaje sin los tecnicismos abstractos que predominan en otras teorías psicológicas. Pretende ser un modelo profundo, con técnicas para facilitar la reestructuración y el cambio personal. Su fácil integración con otras disciplinas de las ciencias humanas y sociales, le ha dado una gran difusión mundial dentro del entorno humanista, laboral y de la auto-ayuda. Sin embargo, su debilidad epistémica y sus constantes analogías del pscioanálisis freudiano le impiden ser tomada como una teoría seria por la comunidad científica y asistencial.
A nivel funcional, busca facilitar el análisis de las formas en que las personas interactúan entre sí, mediante transacciones psicológicas, con sus estados del yo Padre, Adulto y Niño, aprendiendo a utilizar el primero para dar cuidados, el segundo para individuarnos y el tercero para buscar y recibir cuidados, tanto en nuestra interacción con los demás, como también en nosotros mismos, creciendo en el logro de una personalidad integradora.
A nivel profundo, busca facilitar el abandono del guión psicológico que decidimos en la infancia bajo la influencia de las figuras parentales y de autoridad, pero que fue necesario para sobrevivir y que podemos aún estar siguiendo de forma inconsciente. Al dejar el guión, dejamos también de jugar los juegos psicológicos que lo refuerzan, pudiendo entonces usar integradoramente nuestra capacidad de pensar, sentir y actuar, al servicio de un vivir saludable.
Además de psicoterapia, el Análisis Transaccional es aplicable en crecimiento personal, educación, enfermería, trabajo social, desarrollo organizacional y en otras actividades en las cuales las personas interactúan entre sí.
Historia
El análisis transaccional es una teoría de la personalidad neofreudiana que retoma por los conceptos de ello, yo y superyo, pero transformándolas de entidades psíquicas a instancias transaccionales, un enfoque que se centra en las interacciones de las personas más que en las dinámicas internas, que Berne denomina Análisis estructural. Una cantidad de libros popularizó el Analisis transaccional entre el público general pero hicieron poco para ganar aceptación en la comunidad psicoanalitica.
El Análisis Transaccional es considerado por sus seguidores como un modelo más entendible y amigable que el modelo de psicoanalítico.
Historia general
El Análisis transaccional no es solo considerado post Freudiniano sino, de acuerdo con los deseos de su fundador, conscientemente extra Freudiniano. Esto es, aunque tiene sus raíces en el psicoanalisis, debido a que Berne fue un psiquiatra entrenado en psicoanálisis, fue diseñado como una rama discrepante del psicoanálisis pues tiene su énfasis en el análisis de las transacciones, en lugar del análisis de la psique.
Con su foco en las transacciones, el Análisis Transaccional movió la atención de la dinámica psicológica interna a la contenida en las interacciones de las personas. En vez de creer que el incrementar la conciencia y percepción individual del contenido de las ideas inconscientes como camino terapéutico, el Análisis Transaccional se concentraba en las interacciones de unas personas con otras y el cambio de estas interacciones para la resolución de problemas emocionales.
En adición, Berne creía en el compormiso de “curar” a sus pacientes en lugar de solamente entenderlos. Para este fin, el introdujo uno de los aspectos más importantes del Análisis Transaccional: el contrato, un acuerdo entre el terapeuta y el cliente para buscar el cambio específico que el cliente deseara.
Filosofía y principios del Análisis Transaccional
“Todos nacemos bien. Eric Berne decía: todos nacemos príncipes y princesas. Todos tenemos un cierto potencial humano que podemos desarrollar. Yo soy responsable de mi vida y decido, para bien o para mal, lo que es bueno para mi y lo que hago con ella. Todo el mundo (con sólo algunas excepciones, como los graves daños cerebrales) tiene la capacidad de pensar.
La gente decide su historia y su destino, y estas decisiones se pueden cambiar. En resumen, todos podemos cambiar en pos de la autonomía y tenemos los recursos necesarios para hacerlo.
El objetivo del cambio en el marco del Análisis Transaccional es avanzar hacia la autonomía (la libertad del guión de la infancia) la espontaneidad, la intimidad, la resolución de problemas en lugar de evasión o pasividad, la curación como un ideal, no limitarse a hacer el prog
reso, el aprendizaje de nuevas opciones.
Ideas claves del Análisis Transaccional
Algunos modelos y conceptos fundamentales:
Estados del Yo
En un momento dado, una persona experimenta y manifiesta su personalidad a través de una mezcla de conductas, pensamientos y sentimientos. Por lo general, de acuerdo con AT, hay tres estados de ego que las personas utilizan sistemáticamente:
• Padre (Exteropsiquis), un estado en que se comportan las personas, sienten y piensan en respuesta a una imitación inconsciente de cómo sus padres (u otras figuras parentales) actúan, o cómo se interpretan las acciones de sus padres. Por ejemplo, una persona puede gritar a alguien fuera de la frustración, porque han aprendido de una figura influyente en la infancia la lección de que esto parecía ser una forma de relación eficaz.
• Adulto (Neopsiquis) un estado del yo que se parece más a un equipo de procesamiento de información y de hacer predicciones, ausentes de las emociones principales que podrían afectar su funcionamiento. Mientras una persona está en el estado del yo Adulto, él / ella se dirige hacia una evaluación objetiva de la realidad.
• Niño (Arqueopsiquis): un estado en que se comportan las personas, sienten y piensan de manera similar a como lo hicieron en la infancia. Por ejemplo, una persona que reciba una evaluación desfavorable en el trabajo puede responder mirando al suelo y llorar o poner mala cara, como solían hacerlo cuando era regañado cuando de niño. Por el contrario, una persona que reciba una buena evaluación puede responder con una amplia sonrisa y un gesto alegre de agradecimiento. El Niño es la fuente de las emociones, la creación, la recreación, la espontaneidad y la intimidad.
Berne establece que existen cuatro tipos de diagnóstico de los estados del yo:
• diagnóstico del comportamiento
• diagnóstico social
• el diagnóstico histórico
• el diagnóstico fenomenológico de los estados del yo
Para realizar un diagnóstico completo se necesita completar los cuatro tipos. Se ha demostrado posteriormente que en realidad hay una quinta forma de diagnóstico. Se le conoce como el diagnóstico del contexto de los estados del yo. Por ejemplo, si un hombre dice: “El 5 de julio de 2007, la alineación de los planetas creará un campo gravitatorio tan fuerte que crearan las mayores corrientes y desastres del siglo”, ¿en qué estado del yo sería diagnosticado?
Si ese hombre tiene un aspecto desaliñado, no se había afeitado durante 2 días y estaba sentado en un banco del parque bebiendo de una botella en una bolsa de papel marrón ¿en qué estado del yo se diagnostica?. Probablemente algún tipo de estado de regresión del ego Niño. Si ese hombre estaba en un observatorio con un abrigo blanco y con una pizarra ¿en qué estado del yo se diagnostica?. Probablemente estado del yo Adulto. Los diferentes contextos de la misma declaración tienden a dar un diagnóstico distinto. El contexto en el que se hizo la declaración es fundamental para el diagnóstico de los estados del yo.
Los Ego-estados no se corresponden directamente con el yo, el superyó y el ello de Sigmund Freud, aunque hay paralelismos evidentes.
El estado del yo particular que una determinada persona está comunicando es determinable por observación externa y la experiencia.
No hay un “universal” ego-estado, cada estado es individual y se manifiesta visiblemente en cada persona. Por ejemplo, cada estado del yo del niño es único en la experiencias de la niñez, la mentalidad, el intelecto y familiar de cada individuo, no es un estado infantil generalizado.
Los estados del yo pueden llegar a contaminarse. El Padre o el Niño pueden interferir con el Adulto y distorsionar la percepción objetiva de la realidad, de las situaciones o de los problemas. Entonces la persona basará su comportamiento en sentimientos y en pensamientos arcaicos tomados de la reacción del Padre o del Niño a la situación más que en sentimientos y pensamientos autónomos y relacionados con la percepción objetiva de la situación.
En las contaminaciones la persona cree estar funcionando con su Adulto pero el poder ejecutivo no lo tiene el Adulto sino el Padre o el Niño.
Situaciones en las que pensamos que estamos usando el Adulto pero tenemos prejuicios, será el Padre Interno el que este actuando sin conciencia Adulta de ello. Por ejemplo, si mi padre pensaba que los gitanos son de poco fiar, mi Padre Interno dirá lo mismo. Mi Adulto entonces estará contaminado si toma como un hecho lo que mi padre pensaba sin investigarlo realmente.
El Adulto también puede estar contaminado por el Niño. Por ejemplo si tengo la creencia ilusoria de que la gente está en contra mía cuando en realidad no lo está, puede ser que el Niño asustado interno esté contaminando mi pensamiento de Adulto.
Otro problema interno común es la exclusión. Ocurre cuando nos permitimos que uno de los estados del yo actúe o se exprese de forma rígida demasiado tiempo. Entonces estamos actuando “constantemente como Padre” o “constantemente como Adulto” o “constantemente como Niño” a costa de no actuar como un ser humano pleno.
Berne sospecha que los padres, adultos, y los estados del yo del niño podría estar vinculada a áreas específicas del cerebro humano, una idea que no ha sido probada.
El modelo de tres ego Estado ha sido cuestionada por un grupo de transaccionalistas en Australia, que han diseñado un “modelo de dos ego-estado”.
Dos Estados del Ego
“El modelo de dos ego-estado dice que hay un yo Infantil del estado y un estado del yo Padre-, introduce el ego del adulto en el estado del ego del Padre y del Estado. […] ¿Cómo aprendemos a hablar, sumar y aprender a pensar? Lo copiamos de nuestros profesores. Al igual que nuestra moral y los valores se copian de nuestros padres. Transacciones y caricias.
Las transacciones son el flujo de la comunicación. Este flujo de comunicación se produce simultáneamente en ambos niveles explícitos (verbal y no verbal) y psicológico.
Ejemplo: la dulce voz de cuidado con la intención sarcástica.
Para interpretar la comunicación real requiere tanto de la verbal como la lectura no verbal.
Las caricias son el reconocimiento, la atención o la capacidad de respuesta que una persona le da otra.
Las caricias pueden ser positivas o negativas.
Una idea clave es que la gente tiene hambre de reconocimiento, y que si carecen de caricias positivas, buscará cualquier tipo que puedan, aunque sea un reconocimiento de carácter negativo.
La gente a menudo crea presión en otros para comunicarse de una manera que coincida con su estilo, de modo que un jefe que habla con su personal desde una posición de control a menudo generan respuestas infantiles, anonadamiento u otro tipo de respuestas dependientes o contradependientes. A
quellos empleados que se resisten a aceptar ese estilo pueden ser etiquetados como “problemáticos”.
Las transacciones pueden ser experimentadas como positivas o negativas. Sin embargo, una transacción negativa es preferible a ninguna transacción en absoluto.
La naturaleza de las transacciones es importante para entender la comunicación.
Berne diferencia su Padre, Adulto y Niño como las partes del yo de las personas y lo diferencia mediante mayúsculas de los padres, adulos y los niños reales. Por ejemplo, en el lugar de trabajo, un supervisor adulto puede asumir el papel de padre, y regañar a un empleado adulto como si fuera un niño. O un niño, con su estado del ego padre, puede regañar a su padre real, como si su padre fuera un niño.
Así, si las figuras parentales han sido más protectores (dan permisos, seguridad, cuidados) o más críticas, los comportamientos infantiles serán sea más natural (libres) o más adaptadas a los demás. Esto generará “los patrones de los individuos de la conducta, sentimientos y formas de pensar, que pueden ser funcionales (beneficiosos o positivos) o disfuncionales / contraproducentes (negativo).
Tipos de transacciones
Todo lo que ocurre entre las personas implica una transacción entre sus estados del yo. Cuando una persona envía un mensaje a otra, espera una respuesta determinada.
Transacción simple complementaria
Es complementaria aquella transacción cuya respuesta es recibida por el mismo estado del Yo que emitió el estímulo y, a su vez, proviene del estado del Yo que lo recibió. Es decir, gráficamente la flecha o vector parte desde un estado del Yo de la persona que inicia la comunicación, hasta otro de quien la recibe; la respuesta de este va desde el mismo estado que recibió y hasta el mismo del que emitió.
Son las transacciones más sencillas en donde la relación es paralela. Mientras la comunicación se mantiene a este nivel puede proseguir indefinidamente. Berne califica como transacción complementaria aquella que es “apropiada, cabe esperar y sigue el orden natural de las relaciones humanas saludables”.
Transacción simple cruzada
Descripción1
Son aquellas transacciones en las que la respuesta o no vuelve del mismo estado del Yo del receptor o no es recibida por el mismo estado que emitió el estímulo. Hay, por tanto, cruces o se forman ángulos en los vectores.
Ocurre cuando la respuesta al Estímulo es inesperada; se activa entonces un estado inapropiado del Yo, se cruzan la líneas de transacción entre las personas y estas optan por retirarse, alejarse o cambiar de conversación.
Transacción ulterior
Son las más complejas, en ellas intervienen simultáneamente más de un estado del Yo. Se envía un mensaje ulterior disimulado en una transacción socialmente aceptable. Tal es, por ejemplo, el cliché de “sube a tomar una copa” que mientras el Adulto dice una cosa, el Niño envía una insinuación.
Implican mensajes dobles: uno de ellos social (evidente, aparente, aceptable) y otro psicológico (oculto, sutil, menos perceptible, a veces deshonesto) generalmente transmitido en forma no verbal.
Referencias
• Berne, E. (1964). Games people play: The psychology of human relationship. New York: Grove Press. (Juegos en que participamos: Sicología de las relaciones humanas. México: Editorial Diana, 1974).
• Oller Vallejo, J. (2001, 2ª edición renovada). Vivir es autorrealizarse: Reflexiones y creaciones en Análisis Transaccional. Barcelona: Editorial Kairós.
• Opi, Juan Manuel (2004). Las claves del comportamiento humano: conocerse y conocer a los demás. Barcelona: Amat Editorial
• Opi Juan Manuel / Mª Isabel Beltrán. “La Dieta del P.A.N.” Edit. Amat web:www.doctorabeltran.com / www.opitraining.com
• Stewart, I. y Joines, V. (2007). AT HOY. Una nueva introducción al Análisis Transaccional. Madrid. Editorial CCS.
• Manual de Análisis Transaccional. Dr. Roberto Kertesk/Ing. Guillermo Induni Editorial conantal (de acuerdo a los programas oficiales de ALAT (Asociación Latinoamericana de Análisis Transaccional)
• WPATA Bulletin 1 (Nov 1988), pages 45-55. © 1988 Western Pacific Association of Transactional Analysts, PO Box 448, South Perth WA 6151, Australia.
• Análisis Transaccional II: EDUCACION, AUTONOMIA Y CONVIVENCIA de Francisco Massó Cantarero. Edición:1ª. Año de edición:2008. Plaza edición: MADRID
Enlaces externos
• Asociación Latinoamericana de Análisis Transaccional (ALAT)
• Asociación de Análisis Transaccional (ATA)
• Sitio web de Análisis Transaccional
• Recopilación videos, libros y artículos de Análisis Transaccional
http://es.wikipedia.org/wiki/An%C3%A1lisis_transaccional
COUNSELING
El término counseling es un anglicismo que comprende diversas áreas de trabajo y requiere de una formación profesional superior que apunta a la prevención y atención de problemas de la vida cotidiana o conflictos relacionados con crisis vitales tales como sexualidad, adolescencia, relaciones de pareja, adicciones y otros con un importante uso de recursos provenientes de la psicología.
Definición de la profesión
El counseling es una profesión de ayuda que prepara a un profesional, denominado counselor, con el objetivo de asistir desde su saber psicológico a personas que atraviesan conflictos, algún tipo de crisis, o que están en la búsqueda de mayor bienestar. Literalmente traducido del inglés, el término en español más cercano sería consejero. Sin embargo esta traducción es sumamente equívoca dado que lo que normalmente se entiende por un consejero en español, en inglés sería mucho mejor descripto por el termino advisor. Por lo tanto resulta más adecuado traducir counselor en inglés como consultor en español. En particular, en Argentina el título oficial profesional se denomina consultor psicológico. Otros términos que pueden aplicarse al consultor psicológico son: terapeuta, orientador o facilitador.
Entre las áreas de trabajo se encuentran:
• Pareja y familia.
• Adicciones.
• Educacional.
• Laboral.
• Pastoral.
Ya que el término surge de un contexto psicológico, es importante entender que un consejero ofrece orientación vital a personas en cualquier etapa de vida sin necesariamente referirse a patologías mentales cuyo tratamiento está en el dominio de psiquiatras y psicólogos. El counselor es un profesional formado para brindar ayuda psicológica y despliegue de las potencialidades de las personas normales. El concepto
de personalidad normal es el opuesto al de enfermedad mental o psicopatología.
La integración en su formación de disciplinas tales como la filosofía, la psicología, la educación y el psicodrama, entre otras, hacen del counseling una profesión única que permite a los profesionales usar un abordaje multidimensional que atiende holísticamente las necesidades de los consultantes. Este proceso tiene como encuadre un marco actitudinal dialogal, relacional, empático, incondicional y auténtico que se brinda a los individuos, parejas, familias, grupos u organizaciones.
El counseling no es una rama de la psicología, de la filosofía ni de la medicina, sino una profesión de la salud con plena autonomía y caracterizada por su propio cuerpo de conocimientos, experiencia y práctica profesional.
Sin embargo, la psicología cuenta con un complejo modelo de counseling que enmarca cómo ofrecer consejo de manera no-directiva, desde la psicoterapia centrada en el cliente, de Carl Rogers.
Aunque el counselor es un profesional independiente, no es extraño encontrar profesionales que provengan de otras profesiones como ser psicólogos, médicos, educadores, abogados, etc, que desean prepararse para ejercer la consultoría psicológica.
Esta profesión se originó como tal en las primeras décadas del siglo veinte y fue impulsada de manera fundamental por el psicólogo humanista Carl Rogers. Los aportes del existencialismo son también importantísimos como base filosófica del counseling.
Diferencias fundamentales entre el Counseling y la Psicología Clínica
El counselor como profesional de la salud entiende que ciertas dificultades psicológicas de las personas incluyendo los conflictos interpersonales que se atraviesan necesariamente durante la existencia forman parte del proceso normal de la vida y no constituyen patología.
Es en este sentido que el counseling se diferencia de la psicología clínica y de su modelo de relación entre un psicólogo clínico y su paciente inspirado en el modelo de la relación de un médico con el enfermo que trata, y en el cual una persona acude en la búsqueda de un proceso curativo que finaliza eventualmente cuando el profesional le da el alta.
En sus tratamientos un counselor no persigue un propósito curativo ni se refiere a sus consultantes como pacientes. Normalmente se acerca a ellos desde una posición de simetría evitando ubicarse en un lugar de supuesto saber al que consultante se somete pasivamente para solucionar sus problemas.
Dado que al aceptar a un consultante un counselor entiende que está trabajando con una persona sana y con plena disponibilidad su potencial psicológico, su tarea de ayuda se centrará fundamentalmente en que la persona pueda encontrar la forma de utilizar este potencial para resolver sus problemas. Es en estos términos que el counselor puede actuar como importante factor en la prevención de la psicopatología y promoción de la salud mental.
Es fundamental para el counselor el establecimiento de una relación de ayuda con su consultante. En su carácter de consultor psicológico, un counselor generalmente utiliza en sus tratamientos algún tipo de técnica terapeútica psicológica, o una combinación de éstas. Los abordajes terapéuticos pueden darse desde la Terapia Centrada en la Persona de Rogers, la gestalt, el conductismo, lo psicoanalítico o lo sistémico, entre otros.
Counseling en Argentina
• 1990: se funda el Instituto Holos Capital [1], el primero en dictar la carrera de Consultoría Psicológica en Argentina.
• 1992: En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires la Dirección General de Educación de Gestión Privada establece los objetivos e incumbencias de la carrera oficial de consultor psicológico (counselor) en la resolución 212/98.
• 2001: Por resolución 310/01 de la Secretaría de Educación se introduce oficialmente la carrera de counseling sistémico.
La carrera oficial de consultor psicológico en Argentina está enmarcada dentro del sistema de educación terciaria. Su duración es de tres años y se dicta en el ámbito de la educación privada, no habiendo a la fecha instituciones estatales que ofrezcan esta formación. Para los egresados de este ciclo de tres años existe la opción de realizar un cuarto año de especialización en diversas áreas.
Véase también
• Psicología humanista, Psicoterapia centrada en el cliente, Relación de Ayuda
Enlaces externos
• Asociación Argentina de Counselors, Holos Capital
http://es.wikipedia.org/wiki/Counseling
PSICOTERAPIA CENTRADA EN EL CLIENTE
La Psicoterapia centrada en el cliente es el nombre de una psicoterapia enmarcada en la Psicología humanista. “Cliente” pretende enfatizar un matiz semántico distinto a “paciente”, ya que un cliente permanece con la responsabilidad y libertad sobre el proceso terapéutico como un agente activo, en contraposición de “paciente”, como indica éste término en su sentido literal (“ser paciente con el problema”).
Con frecuencia se habla de “enfoque centrado en el cliente”. Enfoque es un término más general con más matices filosóficos, que permiten enmarcar con éste una consecuente psicoterapia y comprensión sobre los intercambios interpersonales acaecidos durante el proceso psicoterapéutico.
Psicoterapia centrada en el cliente es también el nombre de un libro escrito por el psicólogo norteamericano Carl Rogers, considerado fundamental dentro de la escuela humanista de psicoterapia.
Fundamentos
La psicoterapia centrada en el cliente es una teoría psicológica aplicada en el trabajo terapéutico con personas en busca de ayuda psicológica. Ha sido creada por el psicólogo norteamericano y profesor de psicología Carl Rogers (1902 – 1987). Como se decía, implica un “enfoque” que enmarca el proceso psicoterapéutico, más allá de ser una mera “técnica”. Por ejemplo, según aseguraba el propio autor en el citado libro, el proceso psicoterapéutico fallaría si fuera aplicado como una técnica, ya toda acción terapéutica surge de unas determinadas actitudes reales por parte del psicoterapeuta (de ahí denominarlo “enfoque”).
Como técnica psicoterapéuti
ca es uno de los métodos más investigados a nivel científico desde entonces y ha dado sus pruebas de eficacia. Las investigaciones científicas y universitarias en muchas partes del mundo permitieron también el desarrollo sistemático de esta orientación psicoterapéutica.
La psicoterapia centrada en el cliente suele ser la base de la formación profesional de los counselors. También forma parte de la formación curricular básica de los psicólogos, ya que es una forma de psicoterapia, permite establecer una relación psicoterapéutica y enmarca conceptos fundamentales como el sí-mismo.
Cliente en oposición a paciente
Para muchos el uso del término cliente puede resultar chocante y contrario al espíritu de la psicología humanista. El motivo de abandonar el término paciente viene dado por la connotación del vocablo, relacionado con la patología, lo cual implica una relación asimétrica en donde el enfermo busca la ayuda de un superior, el terapeuta o sanador. La contrapropuesta es que no existe tal cosa como la enfermedad mental, sino formas disfuncionales de vivir.
El solicitante de un servicio o proceso psicoterapéutico toma así el término cliente, ya que es una persona activa en la solución de su problema y, como parte de esa búsqueda activa, ha decidido iniciar este proceso psicoterapéutico. Dentro de la relación terapéutica, cliente y psicoterapeuta tienen por tanto el mismo “estatus”, de modo que el cliente es totalmente libre para dirigir por medio de la psicoterapia su propio camino de desarrollo personal.
El proceso terapéutico
Según Rogers, el cliente es el que lleva el peso de la terapia (auto-directividad) y no el terapeuta. Sin embargo, el terapeuta tiene que ofrecer al cliente una relación que se define por tres condiciones necesarias y suficientes para lograr el éxito de la misma. Las tres primeras características o condiciones son Empatía, Aceptación positiva incondicional y Autenticidad o Congruencia.1 Todo el proceso de la psicoterapia puede traducirse como la actitud del psicoterapeuta en una profunda creencia de respeto y aceptación del cliente y de sus propias capacidades para el cambio: de este modo, todo lo que se hace en la psicoterapia (si entendemos esta como una escuela o enfoque, de la que surgen técnicas o estrategias) es la instrumentalización de esa actitud. Desde el uso del silencio a la empatía, vienen a trasmitir este mensaje implícito.
Estas tres condiciones relacionales mencionadas son llamadas actitudes de base:
La aceptación y consideración incondicionalmente positiva de la persona en búsqueda de ayuda. Se acepta sin condición alguna la manera en que ella está dispuesta a revelarse y demostrarse en la relación frente al terapeuta.
La empatía centrada en la persona sufriente. Es la capacidad del terapeuta de entrar en el mundo del cliente y de comprender con exactitud sus vivencias como si el terapeuta fuese el otro. Esta comprensión empática facilita la concientización, favorece el acompañamiento terapéutico y promueve el desarrollo personal.
La autenticidad del terapeuta permite a menudo un diálogo sincero y constructivo directo entre el terapeuta y el cliente. El terapeuta sigue siendo un experto, pero él se comunica también como ser humano al servicio del cliente sufriente.
La relación centrada en el cliente se define además por un mínimo de contacto establecido entre el cliente y el terapeuta (4), el cliente debe estar en un estado de incongruencia (5) y por último, el cliente debe, de una manera u otra, darse cuenta de la presencia del terapeuta y de la relación ofrecida (lo que, a veces, no ocurre, por ejemplo en caso de una psicosis aguda).
Una relación definida por las actitudes de base genera una multitud de interacciones terapéuticas cada vez más adaptadas a la relación con el cliente, a su persona y situación particular, favoreciendo la capacidad natural e inherente en cada persona de poder desarrollarse de manera constructiva (tendencia natural de cada persona a su auto-actualización, es decir a desarrollarse y madurar).
Filosofía y ética
En un sentido filosófico, los terapeutas centrados en la persona consideran el ser humano como una persona que, durante su vida entera, vive en una interdependencia entre sus necesidades de autonomía y sus necesidades de estar relacionado con los demás y con la sociedad. Las dos necesidades son existenciales. Uno de los objetivos de la terapia centrada en la persona es ayudar al paciente a encontrar su equilibrio en esta interdependencia y de desarrollar en ella su pleno funcionamiento social y psíquico (“fully functioning person”).
Así, incluso en su propia “Psicoterapia centrada en el cliente” hace constantes referencias a la psicología Gestalt, o a la gestalt de la personalidad del cliente (el sí-mismo). En la psicología gestalt se analiza profundamente la interacción persona-sociedad, de modo que las personas vivimos inmersas en la “experiencia”; esta es el constante flujo experiencial donde todos los seres humanos interaccionamos. Desde la psicología Gestalt, el problema de la disfuncionalidad o psicopatología se entiende como una falta de ajuste: la solución consiste en buscar un “ajuste creativo” al problema, que permita una funcionalidad de la persona en ese medio. Es decir, en cierto modo supone una despatologización más bien próxima al humanismo.
Psicología y desarrollo
El ser humano nace con un conocimiento intuitivo (inmediato) de sus necesidades
organísmicas. A medida que se desarrolla, va empezando a construir un esquema de sí mismo con base a ese conocimiento. En los avatares de sus relaciones con el mundo y los otros, puede recibir dos clases generales de retroalimentación: consideración positiva incondicional y consideración positiva condicional. En tanto recibe ésta última, el sujeto, quien tiene necesidad de aceptación, aprende a rechazar partes de su sí mismo que los demás desaprueban, con lo cual pierde parte de su proceso de satisfacción de esas necesidades que ya no reconoce de sí. La tesis central e hipótesis de trabajo terapéutico, es que al dar consideración positiva incondicional, entre otras “condiciones suficientes para el cambio terapéutico”, el cliente podrá recuperar su funcionamiento organísmico óptimo.
Constantemente, Rogers en su obra “Psicoterapia Centrada en el Cliente”, enfatiza que las emociones, en muchos casos disfuncionales, se manifiestan visceral o fisiológicamente, pero que estas expresiones emocionales no han sido representadas (o simbolizadas según sus propias palabras) adecuadamente en la consciencia, ya que su representación podría suponer un peligro para la propia percepción que se tiene de sí (sí-mismo) y peligrar con ello la propia autoestima. A través de esta psicoterapia el cliente toma conciencia de tal expresión fisiológica y puede representarla e integrarla en el conjunto de sus percepciones sobre sí mismo y el mundo.
El proceso de convertirse en persona
Rogers describe el proceso que viven las personas que ingresan a terapia y describe siete etapas.
Fijeza: es el estado que comúnmente es descrito como neurótico.
Vivir la experiencia de ser plenamente aceptado: al inicio de la relación terapéutica, el primer cambio que vive la persona es entrar en un ambiente que no le condiciona, lo que convierte en innecesarios los patrones de comportamiento que ha desarrollado para enfrentar al mundo hostil y condicionante en que se desenvuelve cotidianamente.
Desarrollo y flujo de la expresión simbólica: la persona en proceso comienza a desarrollar una expresión verbal más allá de los lugares comunes y que le permita expresarse con más propiedad conforme a su vivencia.
Flexibilización de los constructos y flujo de los sentimientos: se comienzan a cuestionar los valores y creencias que han llevado a la persona a un estado de permanente insatisfacción, y se permite ver las cosas de forma distinta. Además, en esta etapa se advierte una mayor libertad para expresar los sentimientos.
Flujo organísmico: la estructura personal del cliente manifiesta una mayor relajación, los sentimientos son expresados con mayor libertad, las creencias son libremente cuestionadas y hay una necesidad por explorar nuevas formas de comportamiento.
Inicio de la experienciación plena: es la fase de la terapia en que las personas llegan al “punto de no retorno”, donde es posible que abandonen el proceso terapéutico y no experimenten retrocesos dado que toman conciencia de que son ellas las responsables de su viviencia y experiencia.
Fluidez: es la descripción de una persona que funciona plenamente.
Referencias
? Rogers, Carl (1993 (8ª reimpresión)). El proceso de convertirse en persona. Barcelona: Paidós. pp. 44. ISBN 978-84-7509-057-3.
Bibliografía
Rogers, Carl (2000). El proceso de convertirse en persona: mi técnica terapéutica. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica. ISBN 84-493-0993-X.
– (1997). Psicoterapia centrada en el cliente. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica. ISBN 978-84-7509-094-8.

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