La Violencia Académica

Publicado por en Nov 15, 2015 en Para Leer | 0 comentarios

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la violencia como el uso deliberado de la fuerza física o el poder como amenaza o de manera efectiva contra uno mismo, otra persona, grupo o comunidad, que cause o tenga posibilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones. Es un aprendizaje, una realidad histórica, humana y socialmente aprendida.

La violencia, generalmente, se define como un acto intencional, dirigido a dominar, controlar, agredir o lastimar a alguien más, puede ocasionar daños irreversibles. Implica un abuso del poder mediante el empleo de la fuerza, ya sea física, psicológica, económica, política, etc. Casi siempre es ejercida por las personas que tienen el poder en una relación y en virtud de ese poder están investidos de autoridad.

La violencia en el ámbito educativo se presenta en formas variadas, al parecer ha dejado de ser una serie de incidentes extraordinarios, es una realidad multiforme, diversa, cambiante, silenciosa, presente en las interacciones que se dan entre los involucrados. Pareciera que nos encontramos en ámbitos educativos intrínsecamente violentos y antidemocráticos y pareciera que eso fuese lo adecuado y “lo normal”. La violencia no es natural, generalmente es dirigida e intencional y se basa en un abuso del poder. La violencia académica puede dañar de manera significativa. Mientras más vulnerable, por sus características y/o condiciones, sea el aprendiz mayor será la posibilidad de hacerle daño y mayor será el daño que es posible hacerle.

La violencia de quien dirige un encuentro educativo puede adquirir diferentes manifestaciones: Físicas y Emocionales (maltratos, acoso, discriminación, insultos, apodos, burlas, humillaciones, “chistes”, descalificaciones, establecimiento de relaciones confusas o inadecuadas, etc.), incluyendo las expulsiones de participantes de los ámbitos educativos, la injusticia al evaluar, la improvisación, desconocimiento e ignorancia en el ámbito del desempeño profesional del facilitador o su impuntualidad e irresponsabilidad, entre otros.

Se confunde frecuentemente conflicto con violencia, pero un conflicto puede resolverse en forma no violenta. El conflicto es consustancial al ser humano, y por lo tanto es inevitable. En cambio la violencia no es innata, debe ser aprendida del medio, y por lo tanto no es inevitable. No se debe evitar el conflicto y menos el conflicto académico o educativo, se debe saber regularlo creativa y constructivamente en forma no violenta, ya que es una fuente de energía y una oportunidad de cambio. Bienvenido el debate, la discusión y el intercambio.

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